Sunday, December 14, 2014

UN GRUPO DE MUJERES SIMULABA ORGANIZAR FIESTAS PARA QUEDARSE CON LA MERCANCíA DE LOS NEGOCIOS QUE ALQUILAN MOBILIARIO

Más de 10 mil sillas y 100 mil bolivianos estafados es lo que logró una banda compuesta por seis mujeres, que de manera ingeniosa engañaban a las empresas que se dedican a rentar este tipo de mobiliario para eventos sociales.

Las mujeres simulaban tener una fiesta y acudían a los negocios para rentarse sillas, mesas grandes y para niños.

Para cerrar el trato dejaban un carnet de identidad y un adelanto de dinero que no superaba los 300 bolivianos.

Las personas que se dedican a realizar el alquiler llevaban las sillas y mesas a los lugares requeridos y las entregaban a las mujeres.

Pero minutos después, las estafadoras abandonaban el salón de fiestas o domicilios llevándose lo alquilado e indicando que el evento se había suspendido.

Días después aparecían los dueños de los negocios para reclamar por sus sillas y mesas y eran informados por los salones de eventos que las mujeres se habían llevado la mercancía. De esta manera fueron estafadas 20 personas en todo el departamento.

Después de varias denuncias, la Policía logró detener a las seis mujeres. En este caso, gran parte de la mercancía fue encontrada y devuelta a los propietarios, por lo que las mujeres recuperaron la libertad.

PASAPORTES

La falsificación de pasaportes ocupa el segundo lugar en la lista de estafas, después de los engaños que se realizan a través de la venta de terrenos.

Los estafadores ven en la necesidad de las personas de viajar a Europa una forma de sonsacar dinero con documentos que son falsificados. Las víctimas han sido detenidas en varios casos.

Uno de los casos más dramáticos fue el de dos hermanas captadas por estafadores en puertas de una agencia de turismo.

Allí, una mujer les ofreció la visa para Italia por una suma de 6 mil dólares para cada una.

“Son visas diplomáticas y con éstas entran seguro a Italia”, les dijo una de las embaucadoras.

Las dos mujeres aceptaron y lograron viajar con los pasaportes que ignoraban eran falsos.

A su llegada al aeropuerto de Milán fueron detenidas por la Policía y deportadas a Bolivia, donde las encarcelaron por el delito de uso de instrumento falsificado.

La delincuente trabajaba con un hombre de nacionalidad dominicana, quien era el encargado de elaborar los pasaportes falsos con sellos y firmas falsas de la Cancillería de Bolivia.

Fueron cinco las víctimas que denunciaron a estas dos personas.

También se presentó un caso en el que un abogado ofrecía de igual forma pasaportes diplomáticos.

En este caso, las víctimas no lograron salir del país, los pasaportes fueron detectados en el aeropuerto de La Paz como falsos y las seis víctimas hicieron la denuncia.

Un abogado era quien estaba encargado de hacer las falsificaciones, y luego de ser descubierto les ofreció a sus víctimas un lote como resarcimiento, por lo que quedó libre.

La Policía espera que la Cancillería de Bolivia ayude con la investigación para que el caso no quede impune.

Otra forma de captar víctimas para ofrecerles pasaportes falsos era la que perpetraba C.H.A., a través de anuncios clasificados.

El destino que ofertaba era Estados Unidos y vendía los pasaportes en sumas que oscilaban desde los 3 mil hasta los 11 mil dólares.

En algunos casos, las víctimas eran deportadas y en otros no salían del país porque no tenían el pasaje comprado.

La Policía informó que la mujer les ofrecía los pasajes, pero cuando las personas llegaban al aeropuerto de Santa Cruz o de La Paz se daban cuenta que el boleto no había sido adquirido.

Fueron 15 las denuncias que la división Económicos y Financieros de la FELCC recibió. La mujer está detenida en la cárcel de San Sebastián. Para evitar ser encontrada por la Policía la mujer cambiaba la dirección de su agencia de viajes y número de teléfono.

ANTICRÉTICOS

Los bienes inmuebles son blanco para atraer víctimas de estafas.

Dos mujeres se ingeniaron un modus operandi para sonsacar 40 mil dólares a cuatro personas.

Un departamento en la zona sur, a medio construir, fue el que usaron para pedir a la gente dinero por adelantado con el argumento de realizar reparaciones.

El departamento no contaba con puertas ni ventanas, por lo que las mujeres pedían a los interesados en el anticrético, que visitaban el lugar, un adelanto para terminar la obra y luego poder habitar la vivienda.

Como la obra no era concluida y no la podía habitar, uno de los interesados que había dado el adelanto denunció a las mujeres.

Fisioterapeuta y dentista estafan a pacientes

Aprovechando de su condición de profesionales en el área de la Medicina, un dentista y un fisioterapeuta estafaron a clientes y estudiantes, respectivamente.

Los dos acusados fueron detenidos el mes pasado. El dentista engañó a seis personas.

El hombre cometió estelionato. Les pedía dinero a sus víctimas para equipar de mejor manera su consultorio odontológico y ofrecía pagarles intereses por encima del 3 por ciento mensual.

Como garantía para recibir el dinero, el hombre les entregaba los papeles de una propiedad, que no era de él sino de su padre.

Daniela (nombre que protege la identidad de la víctima) fue una de sus pacientes que confió en él y le entregó su dinero en calidad de préstamo.

A ella le pidió 10 mil dólares y le dijo que le pagaría intereses cada mes, pero llegado el momento de hacer los pagos, no cancelaba.

La mujer le exigió la cancelación en reiteradas oportunidades, pero no recibía una respuesta positiva. Fue a Derechos Reales para ver si los papeles que le habían entregado como garantía estaban en orden, pero allí descubrió que el inmueble ya tenía hasta cinco gravámenes y que estaba hipotecado por una entidad bancaria, por lo que esos documentos no le servían de nada.

La víctima decidió denunciarlo a la Policía. A ella se sumaron otras cuatro personas, a las cuales el odontólogo había pedido dinero prestado de la misma forma.

A otros clientes les pidió el pago por el arreglo de sus dientes de manera adelantada con el mismo pretexto, la compra de equipos para su consultorio.

El odontólogo está actualmente detenido en la cárcel de San Sebastián Varones.

ESTAFA A

UNIVERSITARIOS

Algo similar pasó con un fisioterapeuta, quien además era auxiliar de docencia de una universidad.

Aprovechando esta situación, A.V.O. chantajeaba de alguna manera a los estudiantes, con el objetivo de obtener dinero.

Su cargo como auxiliar le permitía calificar a sus estudiantes que realizaban prácticas en un asilo.

Cada estudiante que llegaba a ponerse en contacto con él, por la materia que cursaba, escuchaba su pedido de dinero.

“Estoy abriendo un consultorio y si tú me ayudas con algo de dinero, podrás venir luego a hacer tus prácticas gratuitas y hasta a trabajar”, les decía el estafador.

Los universitarios de tercer semestre de la carrera de Fisioterapia se sentían presionados por el auxiliar de docencia y accedían a su pedido para no reprobar la materia de la cual estaba a cargo.

El embaucador les pedía a los alumnos que tramitaran préstamos de entidades financieras.

“Cuando te entreguen el crédito yo voy a pagar cada mes, tú no te debes preocupar de nada”, manifestaba el auxiliar de docencia con mucha convicción.

El investigador del caso, sargento Javier Fuentes indica que con este modus operandi el hombre engañó a 25 estudiantes.

Las víctimas se dieron cuenta de la estafa cuando funcionarios de las entidades financieras llegaban con la Policía a sus viviendas para allanarlas, debido a que no se habían realizado los pagos.

Esta situación impulsó a los estudiantes a denunciar al fisioterapeuta.

“En los documentos de los préstamos no figuraba el nombre del estafador para nada, los alumnos eran los únicos sujetos del crédito”, afirma el investigador.

Sin entregar ninguna garantía, el hombre recibió de los estudiantes 3 mil, cinco mil y hasta 9 mil bolivianos. En total logró estafar cerca de 50 mil bolivianos.

El acusado fue detenido por la Policía y declaró que el dinero que recaudaba era entregado a una de sus tías, por lo que la mujer también fue recluida.

La Policía allanó la vivienda del fisioterapeuta y evidenció que no tenía siquiera un lugar para montar el consultorio y que tampoco contaba con el instrumental.

Actualmente, las víctimas de entre 18 a 20 años se están haciendo cargo de los pagos en las entidades financieras y el hombre fue retirado de su fuente laboral.

Cuidado con los juegos de azar

Los juegos de la ruleta que se instalan en las ferias de diferentes provincias y la ciudad pueden ser usadas para perpetrar estafas.

Por lo general, las personas que realizan estos juegos colocan un contrapeso por debajo de la ruleta para que los premios mayores nunca beneficien a los apostantes.

La Policía detuvo a uno de estos estafadores que contaba con dos cómplices y que ofrecían en la ruleta dinero, celulares, cámaras fotográficas y otros por las apuestas.

Cada una de las apuestas oscilaba entre los 50 y 200 bolivianos dependiendo en qué casilla se apostaba.

6 Víctimas del “conquistador”

Mujeres viudas, divorciadas y solteras fueron víctimas de G.N.M., de 39 años.

El hombre enamoraba a sus víctimas, generalmente de pollera, a las que les prometía matrimonio.

Cuando obtenía la confianza de las mujeres les proponía hacer negocios con productos importados desde Chile y para ello les pedía que saquen dinero de entidades bancarias. Luego de obtener la plata desaparecía.

Estafó más de 50 mil bolivianos a sus víctimas. Ahora está detenido.

El “viguetero” engañó a más de un centenar de personas


El embaucador ofrecía viguetas y otros materiales en construcciones. Pedía adelantos y luego desaparecía con el dinero. Estafó más de medio millón de bolivianos. Publicaba también anuncios en los periódicos. Ahora, el acusado está detenido en la cárcel de El Abra y las múltiples víctimas de sus engaños continúan apareciendo.

Con cerca de medio millón de bolivianos estafados a 73 personas, M.C.P., de 50 años, es el timador más grande que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) ha detenido en las dos últimas gestiones. Era buscado desde el 2008, cuando empezaron a registrarse las denuncias en su contra.

Para captar a sus víctimas, M.C.P. se paseaba por las construcciones de edificios, casas, tiendas y otros, ofreciendo viguetas a bajo costo, además de otros materiales como cemento, yeso y fierros.

Su modus operandi era el mismo en todos los casos. Se acercaba a los propietarios de las construcciones o a los contratistas y les decía que tenía material a bajo costo para la venta.

Claudia (nombre que protege la identidad de la víctima), fue una de las estafadas. El año 2012, cuando hacía construir su vivienda en la avenida Segunda Circunvalación, M.C.P. entabló conversaciones con los albañiles encargados de la obra. Ellos le dijeron al estafador que no sabían nada acerca del material que iban a usar y que debía conversar con la propietaria. Le dieron la dirección del domicilio donde vivía Claudia y M.C.P. la fue a buscar. Allí le ofreció las viguetas, cemento y fierros a bajo costo.

"Este señor tenía una facilidad de convencer e hizo que lo aceptara", afirmó la víctima.

Para convencer a la mujer, el embaucador se dio a la tarea de medir la construcción y le pidió, como adelanto, la suma de mil bolivianos. Al día siguiente le pidió otros 6.500 bolivianos y le entregó un contrato de compra y venta. Desde ese día Claudia no lo volvió a ver más.

Cada vez que lo llamaba, él se burlaba. La víctima llegó al extremo de tener que ir a buscarlo disfrazada para que no la reconociera. Fue en reiteradas oportunidades a una supuesta fábrica situada en el kilómetro 5 de la avenida Villazón, sin embargo, nunca lo encontró.

Pasaron dos años desde la estafa para que Claudia volviera a ver a M.C.P. en los medios de comunicación. La noticia de que había sido detenido la alertó y de inmediato fue a sentar la denuncia en la FELCC.

MÚLTIPLES VÍCTIMAS

Así como Claudia, otras 72 personas formalizaron su denuncia contra el estafador desde 2008 en la División de Económicos Financieros de la FELCC.

Después de su detención, el 21 de octubre, en el penal de El Abra, donde ahora se encuentra recluido el estafador, aparecieron otras 30 víctimas, que formalizaron sus denuncias en la Fiscalía.

Pero ésa no era la única forma de operar del estafador. Además de hacer un recorrido por las construcciones, él publicaba anuncios en los clasificados de periódicos, donde ofrecía el material a bajo costo.

Sin embargo, son pocas las víctimas que cayeron de esta forma, explica el investigador del caso, sargento René Montaño.

LA INVESTIGACIÓN

La captura de este estafador fue una de las más importantes, según la Policía.

Durante meses se realizó un trabajo de monitoreo de las llamadas que realizaba el delincuente.

El hombre no cambiaba su número de celular, pero registraba en el mismo los teléfonos de todas las personas a las cuales había sonsacado los dineros, para no contestarles, cuando lo buscaban para reclamarle.

Sin embargo, las llamadas que él realizaba a sus víctimas fueron investigadas. En todos los casos usaba distintos teléfonos de la zona donde vivía, por lo que la Policía hizo un seguimiento de los lugares desde donde salían las llamadas hasta que lograron ubicar su domicilio.

Lo detuvieron y poco a poco las víctimas fueron sumando.

La Policía calcula que estafó más de medio millón de bolivianos, porque según el tamaño de las construcciones iba pidiendo distintos montos de dinero que oscilaban desde los 1.000 hasta los 20 mil bolivianos.

Los investigadores descubrieron, además, que el estafador había montado en una propiedad una especie de negocio para hacer creer a sus víctimas que sí fabricaba las viguetas. Allí colocó un letrero que anunciaba la venta de este material, pero adentro no había nada.

El investigador de la División Económicos Financieros sargento René Montaño señala que cuando las víctimas buscaban a M.C.P. encontraban la vivienda con el letrero, pero nunca lograron ingresar adentro, donde no había ningún material a la venta.

Timador ubicaba a víctimas por internet y clasificados

Los anuncios de venta de equipos electrónicos por internet y clasificados eran el anzuelo para que M.A.B. ubique a sus víctimas con el objetivo de estafarlas.

El hombre que llegó desde Perú hace seis meses no conocía las calles y zonas de la ciudad, por lo que actuó en complicidad de un taxista que lo trasladaba a todas las direcciones de las personas que ofrecían equipos electrónicos.

Juegos de nintendo, computadoras, cámaras fotográficas, celulares y todo tipo de equipos electrónicos eran el objetivo del estafador. Una vez que localizaba a sus víctimas mediante llamadas telefónicas acudía a las tiendas o viviendas para concretar el negocio.

La estrategia en todos los casos era la misma.

El embaucador llegaba a la casa, revisaba el equipo y afirmaba que lo iba a llevar. En presencia del vendedor colocaba dinero en un sobre, pero en el momento de pagar decía que lo iba a pensar mejor o iba a consultar con su familia.

Al salir del lugar de la venta se decidía por la compra y aprovechaba ese momento de descuido para cambiar el sobre con el dinero que había mostrado por uno con moneda falsa, o con dólares de cortes pequeños. Luego huía en un taxi que lo esperaba en la puerta.

Paola (nombre que protege la identidad de la víctima) fue una de las estafadas, pero antes de que el hombre se retirara de su domicilio logró ver que los billetes eran falsos.

Solamente alcanzó a tomar la placa del taxi al que el delincuente se subió y presentó la denuncia en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).

La fiscal de la División Económicos y Financieros de la FELCC, Cinthia Prado, indica que el delincuente y su cómplice declararon haber estafado en al menos 40 domicilios, sin embargo, solo tienen cuatro denuncias formales.

Los dos hombres fueron detenidos, devolvieron a las víctimas el dinero estafado y están en la búsqueda de un proceso abreviado para lograr su libertad, ya que al resarcir el daño, los denunciantes desistieron del proceso.

PEPITAS DE ORO

Una estafa similar al de los equipos electrónicos es la que perpetraba una familia que engañaba a personas de la tercera edad, ofreciéndoles pepitas de oro.

Dos mujeres, madre e hija, recorrieron varios departamentos del país realizando estafas.

Sus víctimas por lo general eran captadas en la calle.

Una de las estafadoras se acercaba y les ofrecía venderles las pepitas de oro a bajo costo. Las mismas eran guardadas en una bolsa de tela.

Luego aparecía la otra mujer, quien aparentaba no tener ninguna relación con la ofertante y confirmaba que las pepitas eran verdaderas.

En otros casos iban a lugares de venta de oro para corroborar con terceras personas su autenticidad.

Una vez que convencían a las personas de la tercera edad les pedían sacar dinero del banco.

Consolidada la venta, las estafadoras cambiaban la bolsa de las pepitas por una de la misma tela que estaba cocida y que por dentro solamente tenía papeles.

Una vez que las víctimas lograban abrir la bolsa descubrían que adentro no estaban las pepitas.

Para lograr su objetivo, en algunos casos las mujeres se disfrazaban usando pelucas o cambiando de maquillaje para no ser reconocidas.

El jefe de la División Económicos y Financieros de la FELCC, capitán Dimar Caprirolo, indica que las mujeres fueron a Potosí, Oruro y otros departamentos del país para realizar la misma estafa.

Finalmente fueron detenidas y se estima que estafaron a más de una veintena de personas.

Ambas mujeres están detenidas en la cárcel de San Sebastián.

PAQUETES

Usar envoltorios de papel es otra forma de engañar a personas que viajan del campo a la ciudad.

Un hombre fue detenido por esta estafa conocida también por el “cuento del tío” que consiste en hacer caer los envoltorios cerca de una persona y cuando los recogen piden a la víctima que les entregue su dinero a cambio del paquete.

Luego de entregar su dinero, las víctimas descubren que dentro del envoltorio hay solo billetes falsos o papeles.

Monday, September 29, 2014

La libreta de teléfonos de El Tancara

Después de la matanza en El Abra, la Policía tardó más de ocho horas en retomar el control del penal. Una requisa supervisada por el ministro de Gobierno, Jorge Pérez, arrojó buenos resultados porque fueron descubiertos los depósitos donde los internos guardaban las bebidas alcohólicas, la cocaína y la marihuana, pero también tres armas de fuego, decenas de cuchillos, punzones y bates de béisbol que eran usados en la tortura de reclusos.

En la inspección también hallaron lujosos teléfonos celulares smartphones con listas de números de autoridades, delincuentes y otros personajes.

También fue hallada una libreta que le pertenecía a Edgar Ariel Tancara con los números telefónicos escritos de su propio puño y letra. Una caja de madera con droga y un papel con el sello de uno de los delegados de disciplina de El Tancara. Todos los objetos secuestrados por la Fiscalía están en cadena de custodia.


Crónica de unas muertes previsibles en el penal de El Abra

La música tropical de Nítido se escuchaba a varias cuadras a la redonda del penal de máxima seguridad de El Abra.

Los vecinos no podían dormir, pero sabían, por experiencia, que era inútil quejarse. Eran más de las diez de la noche del domingo y todo fluía de acuerdo al programa del festejo de Urcupiña.

El permiso para la fiesta fenecía a las doce, pero no era cualquier fecha. Era 14 de septiembre, se conmemoraba el aniversario de Cochabamba y al día siguiente era feriado, perfecto para dormir y “curar la resaca”, coinciden siete internos, entre sobrevivientes y testigos.

El mandamás del penal, Édgar Ariel Tancara, bailaba con su pareja, Romina Llanos, totalmente confiado y ajeno a los planes de sus enemigos. Ya había bebido bastante.

Sus guardaespaldas y hombres de confianza estaban cerca y también bailaban. El sonido de un disparo fue el preludio del infierno.

De inmediato la música y las luces se apagaron, al mismo tiempo que seis encapuchados irrumpían en el patio desde distintos lugares. Estaban todos vestidos de negro y jamás abrieron la boca. Uno corrió hacia el gánster del penal, que se había dado la vuelta para ver qué pasaba, y le descargó tres balazos en el pecho. “Lo tomó de sorpresa, no tuvo tiempo de nada”, dice asombrado un testigo.

El hombre más temido y poderoso de la cárcel había caído al piso, pero no estaba muerto y comenzó a arrastrarse hacia el quiosco, según fue testigo una horrorizada visita. Un interno que no estaba encapuchado, y ya está identificado, lo remató cortándole el cuello mientras otro le daba con un bate en el rostro y le fracturaba la mandíbula. Una de las balas hirió a su pareja, Romina Llanos, en el vientre.

Casi al mismo tiempo, Gustavo Tovar Ramírez, alias El Pilas, que bailaba con su esposa, al lado de El Tancara, cayó al piso. Un encapuchado lo apuñaló y el cuchillo le perforó un pulmón y la aorta. Se desangró rápidamente.

Paralelamente, un tercer encapuchado le disparó a Humberto Gonzáles Ramírez, alias El Chila Tigre, tres tiros, uno en el cuello y dos en el pecho, cuentan un interno herido y una testigo.

Alrededor, todo era confusión, gritos y caos. Los internos que bailaban corrieron hacia los bloques de celdas y otros hacia la capilla en busca de un refugio. Varias mujeres y niños se escondieron en las “conyugaleras”, esas habitaciones por las que los reclusos eran obligados a pagar para poder dormir con sus parejas. Los otros tres encapuchados estaban armados con cuchillos y bates de béisbol. Para asegurar su huida golpearon y apuñalaron a cuanto interno o visita se topaban en su camino.

Al menos unos diez reclusos trataron de trepar las paredes y la malla olímpica del penal, en un intento por fugarse. Los policías que vigilaban en las torres dispararon sus armas de reglamento hacia el cielo para disuadirlos y lo lograron. “No podíamos hacer más, solo éramos 23 policías y ellos 522 internos, si abríamos las puertas de ingreso, para tratar de controlarlos, moríamos y podía haber una fuga masiva, además no todos tenemos armas”, rememora un policía. Los encapuchados desaparecieron como entraron, sin que nadie los percibiera en medio del tumulto y el desorden.

Dos internos verificaron que El Tancara estaba muerto, pero su enamorada todavía luchaba por su vida. "Ella hacía ruidos como si se ahogara en sangre, la alzamos y la llevamos a la puerta de ingreso para que la auxilien, tocamos la puerta y gritamos pero los policías no abrían, tuvimos que rogar varios minutos para que la evacúen”. Cuando los dos internos volvían hacia el patio, hallaron a doña Margarita Herrera, la mujer que vendió comida durante la fiesta, tendida en el piso y desangrándose con una herida de bala en el abdomen. También la socorrieron y consiguieron que los policías se la llevaran. Ella estaba embarazada y la bala mató a la inocente criatura en su vientre. “Mi hijo me salvó, la bala se quedó en su pequeño cuerpecito y no me dañó a mí”, lloraría Margarita, horas después, en el Viedma.

Habían pasado varios minutos del tiroteo y el patio se llenó de internos que salían de los bloques. Al centro se reunieron otros delegados, entre ellos Iván Castro. Los demás formaron un muro humano para protegerse, en caso de que los encapuchados volvieran. Mientras se mantenían vigilantes vieron a Sergio Arze Araníbar, alias El Lucifer, acercarse. Estaba vestido con un canguro de color claro, unas bermudas y unos zapatos desamarrados, “como si recién se hubiese levantado, o cambiado”. Los internos discutían sobre quiénes podían ser los encapuchados, de acuerdo a las contexturas y estaturas que vieron por tan solo unos segundos.

“Sergio Arze, el Salvatrucha, dijo que él creía que habían sido los que llegaron de la cárcel de Chonchocoro o los chilenos”, pero mientras hablaba, hacía ademanes, levantó un brazo y su canguro dejó al descubierto un arma de fuego. Johnny Villarroel, El Gallinas, lo vio, gritó: “¡está armado!” y de inmediato quiso arrebatarle la pistola 9 milímetros, pero Lucifer reaccionó disparándole varios tiros a Villarroel, uno de los cuales le alcanzó en la pierna a Lindomar Bejarano. Más tarde se supo que El Gallinas había quedado parapléjico y permanece, en terapia intensiva del Viedma.

Mientras los heridos eran traspasados a través de una malla olímpica cortada a propósito por los internos, otra facción arremetía contra Sergio Arze, a quien acusaron de ser uno de los encapuchados. Dicen que se le acabaron los proyectiles a Lucifer y que, desesperado, corrió hacia la puerta de ingreso para salvar su vida, pero se tropezó y cayó en la cuneta de uno de los pasillos. Allí, la turba lo golpeó en la cabeza con dos enormes piedras y con ladrillos de seis huecos; lo apuñaló por la espalda unas 16 veces y lo hirió con punzones unas 50, hasta matarlo y dejarlo completamente ensangrentado, hecho un guiñapo.

Los reclusos se quedaron en el patio hasta el amanecer, temiendo el retorno de los otros sicarios. Antes de que investigadores de Homicidios llegaran y levantaran legalmente los cadáveres, los internos se pasearon entre los cuerpos y les llenaron de galletas las gargantas, en un afán de decirles: “¡Ahora sigan comiendo hambrientos!... Es que grande era la ambición de éstos, tenían tanto y nunca se conformaban”, dice otro testigo. A El Tancara le pusieron una llave de candado en la oreja izquierda y otra se la incrustaron en la herida de uno de los balazos, en el pecho.

Algunos dijeron que era para cerrarle las puertas del cielo. Otro interno que había sufrido sus abusos le clavó un alfiler en la nariz. “Todo era para desquitarse, no son rituales esotéricos o de magia negra, ni nada de lo que han dicho, era el odio, la bronca acumulada que estaba explotando”.

A pocos metros, Gustavo Tovar Ramírez, el Gígolo, que junto a su pandilla había asesinado a golpes al sastre Erwin Tintaya, en el Corso de Corsos de 2004, y que cumplía una condena de 12 años, estaba tendido en el piso. También había sido golpeado con un bate y tenía la mandíbula rota. Las galletas inundaban su boca. Humberto Gonzáles Olmedo, alias El Chila Tigre, tenía contusiones de bates de béisbol, bolsas de agua y de refresco encima.

La fiesta del derroche se había convertido en un festín de sangre y venganza.

TANCARA Y MUJERES

Ariel Tancara tenía mucho dinero y se daba el lujo de pagar liposucciones y cirugías estéticas a las mujeres que le gustaban o en las que tenía otro tipo de interés. El 14 de septiembre, cinco mujeres lo visitaron en el penal. Pero también tenía “la mala costumbre” de fijarse en las mujeres de los reclusos y si no las conquistaba con ofertas de dinero, invitaba a la pareja a beber, les dopaba a los dos y violaba a la mujer. También amenazaba con matar a los internos para que sus esposas o novias acepten estar con él a cambio de “dejarlos tranquilos”.

Pugnas de poder o venganza por abusos

La investigación ya identificó a los presuntos responsables de la matanza. La Policía pidió la reserva de la lista de sospechosos, para no entorpecer las pesquisas.

La hipótesis más fuerte, sobre lo ocurrido en El Abra, es la toma del poder de los delegados. Sin embargo, otra vertiente que se investiga es la venganza por los abusos cometidos. Uno de los internos dijo que los implicados planificaron la matanza porque la pareja de uno de ellos (dieron el nombre de ella) había sido dopada y violada por El Tancara. La joven aludida desmintió esa versión y dijo que El Iván, Jason y otros lo hicieron todo por plata. “Ojalá le duré su mina de oro”, les dijo a través de la televisión.

HERIDOS, A SU SUERTE

Los 11 heridos que dejó el salvaje ataque fueron auxiliados en el hospital Viedma, con el que Régimen Penitenciario tiene un convenio para pagar las atenciones a reclusos, cada seis meses. Severino Galarza Gómez (46) fue internado con un balazo que le causó una herida leve en el pecho y fue dado de alta de inmediato, Félix Ramos Condori (46), apuñalado en el abdomen, Ariel Marza Choque (29) sufrió dos disparos en el antebrazo derecho que le causaron una fractura expuesta de cúbito y otra en el hombro izquierdo, Gonzalo Pereira Cataca (36) que fue apuñalado en lado izquierdo de la espalda y sufrió golpes en la cabeza y policontusiones.

Lindomar Bejarano Durán (30) recibió un disparo en el muslo derecho y fue dado de alta a los dos días, con la bala en la pierna. Los médicos le dijeron que podía vivir con el proyectil en el muslo y que la lesión era inoperable. En El Abra, después de cuatro días de fiebre y dolor se le formó un absceso y tuvo que ser trasladado de emergencia a Prosalud. Allí, la lesión “inoperable” fue intervenida para salvarle la pierna y su familia tuvo que pagar todos los costos recurriendo a préstamos.

Los otros heridos, Rolando Vargas Fernández (38) que fue apuñalado por la espalda, Roberto Chávez Calvimontes (30) que tiene una herida de bala en el muslo derecho y Johnny Villarroel (24) que perdió un pulmón, un riñón y quedó parapléjico, también están lidiando con la falta de medicamentos en el Viedma y tienen que pagar los exámenes complementarios, tornillos y placas metálicas. “Todos ellos son víctimas. Los encapuchados y El Lucifer les dispararon para escapar, no hubo una pelea, Régimen Penitenciario y el Ministerio de Gobierno deberían ayudarnos a pagar todo, porque no había seguridad en el penal, pero no están cumpliendo con su responsabilidad”, denunciaron llorando los familiares.