Monday, May 4, 2015

“Vi cómo mataban al Tancara, al Pilas, al Beto y después a Lucifer”

Sentados detrás de uno de los arcos de fútbol, El Mechas y Romel miraban cómo Ariel Tancara salía a bailar con su enamorada Romina a la pista, mientras El Pilas acompañaba a la puerta a sus padres y otros familiares que se despedían.

La mujer de El Pilas sacó a bailar a Iván Castro al lado donde estaba El Tancara. El Beto permanecía sentado en una esquina con su esposa e hijo, ambos padres ebrios.

El Pilas volvió y se puso a jugar con su hijo cerca del arco. Entonces ocurrió.

“Vi cómo Aníbal Camacho, Jherson Rojas, El Conejo, Omar Gonzales, Víctor Ledezma, Líder Castro y dos más se bajaron los ch’ulos que habían sido pasamontañas y corrieron a la pista”, describe El Mechas.

Aníbal Camacho y Jherson Rojas fueron hacia El Tancara, pero es Camacho quien le apuntó con el arma y le disparó.

Cuando Romina vio caer a su pareja se lanzó sobre él y resultó herida con el segundo tiro que estaba destinado al delegado mayor. En ese momento la luz de la cancha se cortó, pero los reflectores de la amplificación estaban encendidos.

Pese a que Iván Castro, alias El Iván, era la mano derecha de El Tancara, y bailaba a su lado el 14 de septiembre, fue “ignorado” por los encapuchados.

José Toro fue hacia El Beto y le disparó. El Pilas gritaba perdón, pero ya no vi lo que le pasaba porque corrí con Romel”. En su huida se toparon con Jaime Gutiérrez, quien tenía un arma 9 milímetros. Los encapuchados se sacaron los pasamontañas, eran El Lucifer, Víctor Ledezma y Líder Castro, y fueron hacia la cancha buscando a Jaime Gutiérrez, al que obligaron a correr, a tiros.

El Mechas oyó que también lo buscaban a él y corrió a su celda, cerró con llave y se escondió debajo de su cama. “Pensé que ese día iba a morir porque vinieron e intentaron abrir mi celda”. Unos 40 minutos después salió a ver qué pasaba, cuando alguien empezó a gritar que toda la población vaya al patio. “Bajé por el sector de los billares y vi a Lucifer otra vez con bermudas, ya sin ropa negra, gritando que nos apuremos”.

En ese instante Johnny Villarroel, alias El Gallinas, le dijo a Lucifer “Vos has sido, vos has sido cabrón” y quiso revisarle su cintura.

ASESINATO DE LUCIFER

Sergio Arze reaccionó sacando dos armas de fuego y disparándole a El Gallinas y en todas direcciones para que los internos se hagan a un lado.

“Él empezó a escapar y mientras corría, varios lo seguían, yo en medio. Lucifer intentó salir por el pasillo de las visitas, pero estaba cerrado”. Viéndose atrapado, Lucifer se subió a la malla olímpica y saltó al otro patio, pero al caer se lastimó el pie y quedó tendido.

El Naruto subió la malla y saltó, sacó la faca y empezó a apuñalarlo en la espalda mientras Lucifer estaba en el piso. Los demás internos empujaron la malla hasta doblarla.

El Loco Bol, hermano de Johnny Villarroel, quiso vengar los siete tiros con los que El Salvatrucha había acribillado a su pariente minutos antes.

Tomó una piedra enorme y con ella aplastó la cabeza del malherido Sergio Arze hasta verlo sin vida, mientras El Naruto no cesaba de apuñalarlo en el cuerpo.

ENCUBRIDOR

Iván Castro se subió encima de la malla doblada y le ordenó a El Mechas que no deje pasar a nadie.

Cuando Lucifer dejó de respirar, El Iván les dijo a El Naruto y al Loco Bol que se fueran a bañar porque tenían la ropa llena de sangre.

“Iván levantó las dos armas que tenía Lucifer y se las dio a Richard Lafuente para que las entierre junto a otras dos armas calibre 9 milímetros y una bolsita de proyectiles”, describe el testigo.

Los internos se quedaron en el jardín. Abrieron el quiosco de El Tancara y lo saquearon. “Nos dieron leche, coca, cigarros, galletas”.

Mientras tanto, Óscar Rodríguez, Wilson Castro, Daniel Castro, El Goofy y El Chalinas se encargaban de esconder todo. “Lo sé porque los escuché venir a darle parte a Iván Castro, a Aníbal Camacho y a El Chavo, de todo lo que hacían”.

A excepción de El Beto, que fue asesinado mientras estaba ebrio y sentado en una esquina del lado oeste de la cancha, los internos cambiaron la posición de los cadáveres de El Tancara y El Pilas.

“A El Tancara lo pusieron en una frazada y lo llevaron más allá. Él no murió con los disparos, el Wilson Castro lo faqueó y después le sacó su billetera, las cadenas de oro y todo lo que tenía. Por eso su camisa estaba rota y su pantalón abajo”. El Pilas cayó con un balazo, pero volvió a levantarse y caminó hacia su jefe, pero volvió a caerse y Wilson Castro lo faqueó también”. Mientras tanto, Líder Castro y Víctor Ledezma hurtaban las billeteras de El Beto y luego la de El Pilas.

Mucho se habló del significado “esotérico” de las galletas y llaves que encontraron en los tres cadáveres, pero solo fueron desahogos de las víctimas de extorsiones. “Los Locos fueron quienes les llenaron las bocas de galletas mientras les gritaban: nos quitabas hasta la comida, coman pues ahora, pero en el infierno. Tanto nos castigaban c… nos hacían trabajar sin comer, ahora sigan comiendo”.

Otros sacaron sus llaves y se las introdujeron en las orejas, en las heridas de sus cuerpos. “Les decían a los muertos: aquí está la llave de mi auto, de mi casa, que más quieres quitarme c….!”. Escupieron los cadáveres y los patearon.

Los internos permanecieron en el patio y en el jardín hasta las seis y media de la mañana, hasta que Aníbal Camacho, Iván Castro y El Chavo les ordenaron que fueran a sus celdas a ocultar todos los cuchillos, facas y drogas.

Iván Castro les dijo a todos que cuando la Policía ingrese a investigar debían decir que no sabían lo que había ocurrido. “Población no ha pasado nada, no saben nada o El Lucifer les ha matado y él está muerto porque se tenían bronca”, les advirtió.

LO PROHIBIDO

En cuanto al ingreso de las bebidas para la fiesta, el testigo identificó como los responsables a varios policías y reclusos.

“Entraron 60 cajas de cerveza en un vehículo hasta la cerrajería, con la autorización del teniente Huanca, El Beto y yo fuimos a la cerrajería, cargamos los gangochos y los llevamos al depósito grande que estaba debajo del promontorio de arena, por el sauna. El que entregó las 60 cajas de cerveza fue el policía Montaño y El Beto le dio un fajo de billetes”.

Según el guardaespaldas, el ron también entraba en autos hasta la cerrajería y a la chapería gracias a los policías Nicolás y Checa, del turno del teniente Gutiérrez.

“En cuanto a las armas, no sé cómo entraban las de El Tancara, pero todos los delegados superiores portaban armas de fuego cuando estaban de turno. Yo solo vi al cabo flaco, alto, moreno que estaba de civil el día de la fiesta y él entregó dos armas a El Toro, pero yo pensé que eran para Tancara”.

El entonces gobernador de El Abra, el mayor Yuri Duk, estaba enterado de todas las irregularidades y las avalaba. “Él entraba por los menos dos veces al día a la oficina de El Tancara, pero Ariel no lo respetaba, lo trataba como a un perro. Le ordenaba y le decía si no haces esto y aquello, no vas a recibir plata”.

El Beto y El Pilas eran los que cobraban los seguros de vida, y de esos montos ellos siempre decían que 500 dólares eran para el mayor Duk, por cada recluso nuevo que era enviado por los juzgados cautelares.

“El Tancara no solo le daba dinero al mayor Duk, también le entregaba azúcar y arroz de lo que llegaba para nuestra comida. Cargábamos dos quintales al auto negro de lujo que tenía el mayor”, relata.

EL TUBO DE BAILE

La celda 1A de El Pilas se convertía en una sala de show de baile erótico algunas noches, en el turno del teniente Richard Gutiérrez. “Ahí hablaban, bebían, se drogaban. A la cocaína la llamaban Periquito y la guardaban en cajitas de fósforo, de ahí olían. Otras veces tomaban pilas que son unas pastillas rosadas a las que les decían “Flunis”. El Pilas decía que tenía burdeles y llamaba a dos o tres mujeres.

En esta celda había un tubo niquelado que las chicas utilizaban para bailar delante de El Tancara, el teniente Gutiérrez, El Beto, Omar Espinoza, el suboficial Alfredo Colque al que le decían El Bronco y el policía Nicolás. “El teniente Gutiérrez se loqueaba con la bebida y bailaba en el tubo, las manoseaba feo a las chicas y ellas se quejaban. El Tancara lo ponía en su sitio y el teniente se enojaba, amenazaba con dar informes. El Tancara lo calmaba diciéndole mañana vamos a arreglar”.

Guardaespaldas de El Tancara cuenta la matanza en El Abra


A casi ocho meses de la matanza en El Abra, las investigaciones avanzaron y concluyeron con una acusación formal en contra de nueve reclusos que serían los autores intelectuales y materiales del asesinato del delegado Édgar Ariel Tancara, alias El Tancara, Humberto Gonzales Olmedo, alias El Beto, Gustavo Tobar Ramírez, alias El Pilas, Sergio Arze Araníbar, alias El Lucifer, y de un bebé en gestación. La Fiscalía de Sacaba espera que el Tribunal de Sentencia fije hora y fecha para llevar a los nueve acusados a los estrados judiciales.

Hay pruebas materiales, testificales y científicas contra ellos. Una de las declaraciones más esclarecedoras fue la de un mecánico de motos que tiene una sentencia de 12 años de cárcel por el delito de violación, conocido como El Mechas (apodo cambiado).

Él entró en el penal de El Abra el 29 de mayo de 2014 a cumplir su sentencia. Al llegar fue, como todos, otra víctima de los abusos del delegado asesinado Édgar Ariel Tancara, pero terminó convirtiéndose en uno de los ocho guardaespaldas que debían protegerlo el día de la matanza.

LAS TORTURAS

El Mechas contó que al traspasar la puerta de El Abra para cumplir su sentencia lo recibieron El Beto, El Pilas, El Iván y El Chavo. “Me metieron en la celda 3A, ahí estaba don Ariel, echado en la cama. Me miró y dijo que yo era el perro de Álvaro Sanabria y les ordenó a los otros que me lleven a la celda 3B”.

En esta celda, el Mechas fue golpeado a patadas y con un bate de béisbol por El Iván, El Chavo, El Beto, y El Pilas. No lo dejaban dormir más de dos horas, le obligaban a levantarse a la una de la madrugada para lavar ropa de los gánsters del penal. Gróver Mendivil, el médico condenado por matar a una bioquímica y deshacerse del cadáver, ayudaba en las torturas sometiendo a los nuevos a toques eléctricos. “Le pagabas y te dejaba en paz”.

El entonces gobernador del penal, Yuri Duk, entró en la celda 3B y le preguntó por qué estaba allí. El Mechas aprovechó para contarle de las torturas y que le exigían 3.000 dólares para suspenderlas. “Duk me escuchó y salió. A la media hora entraron El Iván, El Tancara, El Pilas, El Beto y El Chavo para golpearme, el mayor Duk les había dicho que yo me quejé”.

Otros dos presos que estaban en la celda 3B, Marco Antonio Valencia y Johnny Jiménez Marza pidieron rebaja y pagaron 2.000 dólares para poder salir del pequeño infierno creado por Ariel Tancara dentro del penal. “Yo me quedé con Marco Díaz porque no teníamos dinero, pero las golpizas eran tan brutales que después conseguimos 500 dólares cada uno y les pagamos a El Pilas y El Beto, salimos a la celda 1B”.

En una ocasión, mientras El Mechas ayudaba a amarrar una carpa en el patio del penal, Tancara estaba bebiendo alcohol con un teniente de la Policía, de apellido Huanca, los reos Iván Castro y Jason Angulo. La agilidad y fortaleza física de El Mechas llamó la atención al jefe de los gánsters que lo mandó a llamar para comunicarle que a partir de ese momento sería su escudo o guardaespaldas.

Tancara mimó al Mechas. Le compró ropa. “Yo iba donde él iba, a todas horas. El cabo de llaves, el teniente Gutiérrez y el teniente Huanca le daban parte a Tancara cuando ya todos los reclusos estaban encerrados”.

Después de dos meses, El Mechas fue acusado de robar dinero y volvió a la celda 3B para ser torturado por El Iván, El Beto, El Pilas, El Chavo hasta que devolviera el dinero. El 12 de septiembre de 2014 los delegados de Aníbal Camacho, El Pilas, El Chavo, El Iván, Óscar Rodríguez y Jason Angulo le comunicaron que volvería a ser guardaespaldas de Tancara durante los dos días de fiesta de Urcupiña, junto a otras siete personas.

“El Tancara nos habló y nos amenazó, ‘Hijos de p... tienen que estar en sus lugares el sábado y el domingo’”. El 13 de septiembre bebieron todos menos Ariel Tancara. “Quince minutos antes de las 10 de la noche los tenientes Terán y Amurrio le dijeron que la fiesta se acabó, pero alguien le mandó una banda de música. “El Pilas le ordenó de mala manera a Aníbal Camacho que haga entrar a la banda tocando el tema de Wilstermann o de Blooming y Aníbal se fue rebuznando (protestando) y diciendo: ‘vas a ver mañana gordo hijo de p...’”.

Ariel Tancara tenía “su” quiosco dentro del penal. El 14 de septiembre “lo vimos comiendo sandwichs con los tenientes Terán y Amurrio, bebió y asistió a la misa, luego permaneció en su quiosco con su enamorada Romina hasta que llegó la jueza Yolanda Ramírez. Él le jaló su cartera para asustarla y ella lo besó en la mejilla diciéndole ‘papito cómo estás?’. Y llevó a la jueza a la mesa”.

LAS ARMAS

Mientras El Tancara se distraía atendiendo a la jueza, según el guardaespaldas testigo, el colombiano José Toro fue quien le pagó a un cabo de la Policía por dos armas. “José Toro estaba a mi derecha y un cabo que estaba de civil trajo las armas en una mochilita de un solo tiro, eran negras y las envolvieron en un trapo plomo. El Toro le dio un fajo de billetes al policía y después se fue a la mesa de Tancara para ver bailar a las fraternidades. Más tarde, Toro se fue en dirección a las celdas.

A las ocho de la noche los tenientes de la Policía Terán y Amurrio le preguntaron a Tancara hasta qué hora iba a ser la fiesta. Él les respondió “hemos quedado que hasta la una o dos de la mañana, y de su billetera sacó dinero en bolivianos que le dio a Amurrio”.

Mientras El Mechas iba a cenar al comedor vio un inusual corre corre de un piso al otro. Murmuraban “ya es hora”, “de una vez”. El Mechas dejó su plato de comida en su celda y volvió al patio. Se extrañó al ver que solo había uno de los ocho guardaespaldas, Romel Ramos. “Conmigo éramos dos, los otros seis desaparecieron”.

Luego de unos minutos apareció un tercer guardaespaldas, Sergio Arze Araníbar, alias El Lucifer o El Salvatrucha. “En la tarde estaba vestido con bermudas, pero se acercó de negro, fumó y luego se fue a parar al arco de fútbol del frente. Aníbal Camacho llegó con un ch’ulo, Jherson Rojas con una gorra. “Omar Gonzales, El Conejo, y Wilson Castro también estaban con poleras oscuras, pantalones camuflados.

Dos veces intentaron los policías que se acabe la fiesta, pero Tancara les daba más dinero y cerveza para callarlos. Tomó el micrófono de la amplificación y dijo “Que siga la fiesta”. No sabía que iba a ser su última fiesta.

Sunday, December 14, 2014

UN GRUPO DE MUJERES SIMULABA ORGANIZAR FIESTAS PARA QUEDARSE CON LA MERCANCíA DE LOS NEGOCIOS QUE ALQUILAN MOBILIARIO

Más de 10 mil sillas y 100 mil bolivianos estafados es lo que logró una banda compuesta por seis mujeres, que de manera ingeniosa engañaban a las empresas que se dedican a rentar este tipo de mobiliario para eventos sociales.

Las mujeres simulaban tener una fiesta y acudían a los negocios para rentarse sillas, mesas grandes y para niños.

Para cerrar el trato dejaban un carnet de identidad y un adelanto de dinero que no superaba los 300 bolivianos.

Las personas que se dedican a realizar el alquiler llevaban las sillas y mesas a los lugares requeridos y las entregaban a las mujeres.

Pero minutos después, las estafadoras abandonaban el salón de fiestas o domicilios llevándose lo alquilado e indicando que el evento se había suspendido.

Días después aparecían los dueños de los negocios para reclamar por sus sillas y mesas y eran informados por los salones de eventos que las mujeres se habían llevado la mercancía. De esta manera fueron estafadas 20 personas en todo el departamento.

Después de varias denuncias, la Policía logró detener a las seis mujeres. En este caso, gran parte de la mercancía fue encontrada y devuelta a los propietarios, por lo que las mujeres recuperaron la libertad.

PASAPORTES

La falsificación de pasaportes ocupa el segundo lugar en la lista de estafas, después de los engaños que se realizan a través de la venta de terrenos.

Los estafadores ven en la necesidad de las personas de viajar a Europa una forma de sonsacar dinero con documentos que son falsificados. Las víctimas han sido detenidas en varios casos.

Uno de los casos más dramáticos fue el de dos hermanas captadas por estafadores en puertas de una agencia de turismo.

Allí, una mujer les ofreció la visa para Italia por una suma de 6 mil dólares para cada una.

“Son visas diplomáticas y con éstas entran seguro a Italia”, les dijo una de las embaucadoras.

Las dos mujeres aceptaron y lograron viajar con los pasaportes que ignoraban eran falsos.

A su llegada al aeropuerto de Milán fueron detenidas por la Policía y deportadas a Bolivia, donde las encarcelaron por el delito de uso de instrumento falsificado.

La delincuente trabajaba con un hombre de nacionalidad dominicana, quien era el encargado de elaborar los pasaportes falsos con sellos y firmas falsas de la Cancillería de Bolivia.

Fueron cinco las víctimas que denunciaron a estas dos personas.

También se presentó un caso en el que un abogado ofrecía de igual forma pasaportes diplomáticos.

En este caso, las víctimas no lograron salir del país, los pasaportes fueron detectados en el aeropuerto de La Paz como falsos y las seis víctimas hicieron la denuncia.

Un abogado era quien estaba encargado de hacer las falsificaciones, y luego de ser descubierto les ofreció a sus víctimas un lote como resarcimiento, por lo que quedó libre.

La Policía espera que la Cancillería de Bolivia ayude con la investigación para que el caso no quede impune.

Otra forma de captar víctimas para ofrecerles pasaportes falsos era la que perpetraba C.H.A., a través de anuncios clasificados.

El destino que ofertaba era Estados Unidos y vendía los pasaportes en sumas que oscilaban desde los 3 mil hasta los 11 mil dólares.

En algunos casos, las víctimas eran deportadas y en otros no salían del país porque no tenían el pasaje comprado.

La Policía informó que la mujer les ofrecía los pasajes, pero cuando las personas llegaban al aeropuerto de Santa Cruz o de La Paz se daban cuenta que el boleto no había sido adquirido.

Fueron 15 las denuncias que la división Económicos y Financieros de la FELCC recibió. La mujer está detenida en la cárcel de San Sebastián. Para evitar ser encontrada por la Policía la mujer cambiaba la dirección de su agencia de viajes y número de teléfono.

ANTICRÉTICOS

Los bienes inmuebles son blanco para atraer víctimas de estafas.

Dos mujeres se ingeniaron un modus operandi para sonsacar 40 mil dólares a cuatro personas.

Un departamento en la zona sur, a medio construir, fue el que usaron para pedir a la gente dinero por adelantado con el argumento de realizar reparaciones.

El departamento no contaba con puertas ni ventanas, por lo que las mujeres pedían a los interesados en el anticrético, que visitaban el lugar, un adelanto para terminar la obra y luego poder habitar la vivienda.

Como la obra no era concluida y no la podía habitar, uno de los interesados que había dado el adelanto denunció a las mujeres.

Fisioterapeuta y dentista estafan a pacientes

Aprovechando de su condición de profesionales en el área de la Medicina, un dentista y un fisioterapeuta estafaron a clientes y estudiantes, respectivamente.

Los dos acusados fueron detenidos el mes pasado. El dentista engañó a seis personas.

El hombre cometió estelionato. Les pedía dinero a sus víctimas para equipar de mejor manera su consultorio odontológico y ofrecía pagarles intereses por encima del 3 por ciento mensual.

Como garantía para recibir el dinero, el hombre les entregaba los papeles de una propiedad, que no era de él sino de su padre.

Daniela (nombre que protege la identidad de la víctima) fue una de sus pacientes que confió en él y le entregó su dinero en calidad de préstamo.

A ella le pidió 10 mil dólares y le dijo que le pagaría intereses cada mes, pero llegado el momento de hacer los pagos, no cancelaba.

La mujer le exigió la cancelación en reiteradas oportunidades, pero no recibía una respuesta positiva. Fue a Derechos Reales para ver si los papeles que le habían entregado como garantía estaban en orden, pero allí descubrió que el inmueble ya tenía hasta cinco gravámenes y que estaba hipotecado por una entidad bancaria, por lo que esos documentos no le servían de nada.

La víctima decidió denunciarlo a la Policía. A ella se sumaron otras cuatro personas, a las cuales el odontólogo había pedido dinero prestado de la misma forma.

A otros clientes les pidió el pago por el arreglo de sus dientes de manera adelantada con el mismo pretexto, la compra de equipos para su consultorio.

El odontólogo está actualmente detenido en la cárcel de San Sebastián Varones.

ESTAFA A

UNIVERSITARIOS

Algo similar pasó con un fisioterapeuta, quien además era auxiliar de docencia de una universidad.

Aprovechando esta situación, A.V.O. chantajeaba de alguna manera a los estudiantes, con el objetivo de obtener dinero.

Su cargo como auxiliar le permitía calificar a sus estudiantes que realizaban prácticas en un asilo.

Cada estudiante que llegaba a ponerse en contacto con él, por la materia que cursaba, escuchaba su pedido de dinero.

“Estoy abriendo un consultorio y si tú me ayudas con algo de dinero, podrás venir luego a hacer tus prácticas gratuitas y hasta a trabajar”, les decía el estafador.

Los universitarios de tercer semestre de la carrera de Fisioterapia se sentían presionados por el auxiliar de docencia y accedían a su pedido para no reprobar la materia de la cual estaba a cargo.

El embaucador les pedía a los alumnos que tramitaran préstamos de entidades financieras.

“Cuando te entreguen el crédito yo voy a pagar cada mes, tú no te debes preocupar de nada”, manifestaba el auxiliar de docencia con mucha convicción.

El investigador del caso, sargento Javier Fuentes indica que con este modus operandi el hombre engañó a 25 estudiantes.

Las víctimas se dieron cuenta de la estafa cuando funcionarios de las entidades financieras llegaban con la Policía a sus viviendas para allanarlas, debido a que no se habían realizado los pagos.

Esta situación impulsó a los estudiantes a denunciar al fisioterapeuta.

“En los documentos de los préstamos no figuraba el nombre del estafador para nada, los alumnos eran los únicos sujetos del crédito”, afirma el investigador.

Sin entregar ninguna garantía, el hombre recibió de los estudiantes 3 mil, cinco mil y hasta 9 mil bolivianos. En total logró estafar cerca de 50 mil bolivianos.

El acusado fue detenido por la Policía y declaró que el dinero que recaudaba era entregado a una de sus tías, por lo que la mujer también fue recluida.

La Policía allanó la vivienda del fisioterapeuta y evidenció que no tenía siquiera un lugar para montar el consultorio y que tampoco contaba con el instrumental.

Actualmente, las víctimas de entre 18 a 20 años se están haciendo cargo de los pagos en las entidades financieras y el hombre fue retirado de su fuente laboral.

Cuidado con los juegos de azar

Los juegos de la ruleta que se instalan en las ferias de diferentes provincias y la ciudad pueden ser usadas para perpetrar estafas.

Por lo general, las personas que realizan estos juegos colocan un contrapeso por debajo de la ruleta para que los premios mayores nunca beneficien a los apostantes.

La Policía detuvo a uno de estos estafadores que contaba con dos cómplices y que ofrecían en la ruleta dinero, celulares, cámaras fotográficas y otros por las apuestas.

Cada una de las apuestas oscilaba entre los 50 y 200 bolivianos dependiendo en qué casilla se apostaba.

6 Víctimas del “conquistador”

Mujeres viudas, divorciadas y solteras fueron víctimas de G.N.M., de 39 años.

El hombre enamoraba a sus víctimas, generalmente de pollera, a las que les prometía matrimonio.

Cuando obtenía la confianza de las mujeres les proponía hacer negocios con productos importados desde Chile y para ello les pedía que saquen dinero de entidades bancarias. Luego de obtener la plata desaparecía.

Estafó más de 50 mil bolivianos a sus víctimas. Ahora está detenido.

El “viguetero” engañó a más de un centenar de personas


El embaucador ofrecía viguetas y otros materiales en construcciones. Pedía adelantos y luego desaparecía con el dinero. Estafó más de medio millón de bolivianos. Publicaba también anuncios en los periódicos. Ahora, el acusado está detenido en la cárcel de El Abra y las múltiples víctimas de sus engaños continúan apareciendo.

Con cerca de medio millón de bolivianos estafados a 73 personas, M.C.P., de 50 años, es el timador más grande que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) ha detenido en las dos últimas gestiones. Era buscado desde el 2008, cuando empezaron a registrarse las denuncias en su contra.

Para captar a sus víctimas, M.C.P. se paseaba por las construcciones de edificios, casas, tiendas y otros, ofreciendo viguetas a bajo costo, además de otros materiales como cemento, yeso y fierros.

Su modus operandi era el mismo en todos los casos. Se acercaba a los propietarios de las construcciones o a los contratistas y les decía que tenía material a bajo costo para la venta.

Claudia (nombre que protege la identidad de la víctima), fue una de las estafadas. El año 2012, cuando hacía construir su vivienda en la avenida Segunda Circunvalación, M.C.P. entabló conversaciones con los albañiles encargados de la obra. Ellos le dijeron al estafador que no sabían nada acerca del material que iban a usar y que debía conversar con la propietaria. Le dieron la dirección del domicilio donde vivía Claudia y M.C.P. la fue a buscar. Allí le ofreció las viguetas, cemento y fierros a bajo costo.

"Este señor tenía una facilidad de convencer e hizo que lo aceptara", afirmó la víctima.

Para convencer a la mujer, el embaucador se dio a la tarea de medir la construcción y le pidió, como adelanto, la suma de mil bolivianos. Al día siguiente le pidió otros 6.500 bolivianos y le entregó un contrato de compra y venta. Desde ese día Claudia no lo volvió a ver más.

Cada vez que lo llamaba, él se burlaba. La víctima llegó al extremo de tener que ir a buscarlo disfrazada para que no la reconociera. Fue en reiteradas oportunidades a una supuesta fábrica situada en el kilómetro 5 de la avenida Villazón, sin embargo, nunca lo encontró.

Pasaron dos años desde la estafa para que Claudia volviera a ver a M.C.P. en los medios de comunicación. La noticia de que había sido detenido la alertó y de inmediato fue a sentar la denuncia en la FELCC.

MÚLTIPLES VÍCTIMAS

Así como Claudia, otras 72 personas formalizaron su denuncia contra el estafador desde 2008 en la División de Económicos Financieros de la FELCC.

Después de su detención, el 21 de octubre, en el penal de El Abra, donde ahora se encuentra recluido el estafador, aparecieron otras 30 víctimas, que formalizaron sus denuncias en la Fiscalía.

Pero ésa no era la única forma de operar del estafador. Además de hacer un recorrido por las construcciones, él publicaba anuncios en los clasificados de periódicos, donde ofrecía el material a bajo costo.

Sin embargo, son pocas las víctimas que cayeron de esta forma, explica el investigador del caso, sargento René Montaño.

LA INVESTIGACIÓN

La captura de este estafador fue una de las más importantes, según la Policía.

Durante meses se realizó un trabajo de monitoreo de las llamadas que realizaba el delincuente.

El hombre no cambiaba su número de celular, pero registraba en el mismo los teléfonos de todas las personas a las cuales había sonsacado los dineros, para no contestarles, cuando lo buscaban para reclamarle.

Sin embargo, las llamadas que él realizaba a sus víctimas fueron investigadas. En todos los casos usaba distintos teléfonos de la zona donde vivía, por lo que la Policía hizo un seguimiento de los lugares desde donde salían las llamadas hasta que lograron ubicar su domicilio.

Lo detuvieron y poco a poco las víctimas fueron sumando.

La Policía calcula que estafó más de medio millón de bolivianos, porque según el tamaño de las construcciones iba pidiendo distintos montos de dinero que oscilaban desde los 1.000 hasta los 20 mil bolivianos.

Los investigadores descubrieron, además, que el estafador había montado en una propiedad una especie de negocio para hacer creer a sus víctimas que sí fabricaba las viguetas. Allí colocó un letrero que anunciaba la venta de este material, pero adentro no había nada.

El investigador de la División Económicos Financieros sargento René Montaño señala que cuando las víctimas buscaban a M.C.P. encontraban la vivienda con el letrero, pero nunca lograron ingresar adentro, donde no había ningún material a la venta.

Timador ubicaba a víctimas por internet y clasificados

Los anuncios de venta de equipos electrónicos por internet y clasificados eran el anzuelo para que M.A.B. ubique a sus víctimas con el objetivo de estafarlas.

El hombre que llegó desde Perú hace seis meses no conocía las calles y zonas de la ciudad, por lo que actuó en complicidad de un taxista que lo trasladaba a todas las direcciones de las personas que ofrecían equipos electrónicos.

Juegos de nintendo, computadoras, cámaras fotográficas, celulares y todo tipo de equipos electrónicos eran el objetivo del estafador. Una vez que localizaba a sus víctimas mediante llamadas telefónicas acudía a las tiendas o viviendas para concretar el negocio.

La estrategia en todos los casos era la misma.

El embaucador llegaba a la casa, revisaba el equipo y afirmaba que lo iba a llevar. En presencia del vendedor colocaba dinero en un sobre, pero en el momento de pagar decía que lo iba a pensar mejor o iba a consultar con su familia.

Al salir del lugar de la venta se decidía por la compra y aprovechaba ese momento de descuido para cambiar el sobre con el dinero que había mostrado por uno con moneda falsa, o con dólares de cortes pequeños. Luego huía en un taxi que lo esperaba en la puerta.

Paola (nombre que protege la identidad de la víctima) fue una de las estafadas, pero antes de que el hombre se retirara de su domicilio logró ver que los billetes eran falsos.

Solamente alcanzó a tomar la placa del taxi al que el delincuente se subió y presentó la denuncia en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).

La fiscal de la División Económicos y Financieros de la FELCC, Cinthia Prado, indica que el delincuente y su cómplice declararon haber estafado en al menos 40 domicilios, sin embargo, solo tienen cuatro denuncias formales.

Los dos hombres fueron detenidos, devolvieron a las víctimas el dinero estafado y están en la búsqueda de un proceso abreviado para lograr su libertad, ya que al resarcir el daño, los denunciantes desistieron del proceso.

PEPITAS DE ORO

Una estafa similar al de los equipos electrónicos es la que perpetraba una familia que engañaba a personas de la tercera edad, ofreciéndoles pepitas de oro.

Dos mujeres, madre e hija, recorrieron varios departamentos del país realizando estafas.

Sus víctimas por lo general eran captadas en la calle.

Una de las estafadoras se acercaba y les ofrecía venderles las pepitas de oro a bajo costo. Las mismas eran guardadas en una bolsa de tela.

Luego aparecía la otra mujer, quien aparentaba no tener ninguna relación con la ofertante y confirmaba que las pepitas eran verdaderas.

En otros casos iban a lugares de venta de oro para corroborar con terceras personas su autenticidad.

Una vez que convencían a las personas de la tercera edad les pedían sacar dinero del banco.

Consolidada la venta, las estafadoras cambiaban la bolsa de las pepitas por una de la misma tela que estaba cocida y que por dentro solamente tenía papeles.

Una vez que las víctimas lograban abrir la bolsa descubrían que adentro no estaban las pepitas.

Para lograr su objetivo, en algunos casos las mujeres se disfrazaban usando pelucas o cambiando de maquillaje para no ser reconocidas.

El jefe de la División Económicos y Financieros de la FELCC, capitán Dimar Caprirolo, indica que las mujeres fueron a Potosí, Oruro y otros departamentos del país para realizar la misma estafa.

Finalmente fueron detenidas y se estima que estafaron a más de una veintena de personas.

Ambas mujeres están detenidas en la cárcel de San Sebastián.

PAQUETES

Usar envoltorios de papel es otra forma de engañar a personas que viajan del campo a la ciudad.

Un hombre fue detenido por esta estafa conocida también por el “cuento del tío” que consiste en hacer caer los envoltorios cerca de una persona y cuando los recogen piden a la víctima que les entregue su dinero a cambio del paquete.

Luego de entregar su dinero, las víctimas descubren que dentro del envoltorio hay solo billetes falsos o papeles.