Thursday, July 19, 2012

Carteristas se organizan y se reparten cinco zonas paceñas

En La Paz, los carteristas -delincuentes que roban carteras y otras pertenencias a los transeúntes- están organizados, operan en vehículos y en coordinación pues, según la Policía, se distribuyen entre ellos las zonas de acción e incluso respetan reglas y códigos para no invadir el territorio que no les pertenece.

Un importante jefe policial de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) informó a Página Siete que hay bandas delictivas que se dedican a robar carteras y objetos de valor desde vehículos en movimiento, y que actúan en al menos cinco zonas paceñas.

“Tienen sus lugares específicos donde delinquen, no pueden invadir el lugar donde opera otro grupo delictivo porque están organizados y podrían recibir represalias”, aseveró.

Las zonas donde estas bandas circulan en busca de sus víctimas, que por lo general son mujeres, son Sopocachi, San Pedro, Miraflores, Villa Fátima y el centro de la ciudad.

Lilian Calderón, funcionaria del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) de la Organización de las Naciones Unidas, fue asaltada en abril por dos delincuentes que la atacaron desde un vehículo cuando circulaba por una calle de Sopocachi y, tras quitarle su cartera y su teléfono celular, le dieron un fuerte golpe en la cabeza que le causó la muerte pocos días después.

Ambos sospechosos del asalto fueron detenidos la semana pasada y la Policía busca a sus cómplices. El jefe policial entrevistado informó que los presuntos atracadores formaron su banda para operar en Sopocachi y en los alrededores, y que en los interrogatorios dieron detalles sobre su modo de trabajo.

De acuerdo con información de la fuerza anticrimen, en las cinco zonas mencionadas habría al menos nueve bandas que operan en las noches y en vehículos que funcionan como taxis.

El jefe policial recomendó a las mujeres que usualmente caminan por las calles después del trabajo que traten de hacerse acompañar y que no circulen con las carteras colocadas en el hombro.

Este tipo de robos son los más frecuentes y se denuncian varios casos por día, según diversos reportes policiales.

Un caso reciente
Asalto Una joven que regresaba a su casa en la zona de Miraflores fue asaltada por delincuentes, que le quitaron la cartera desde un vehículo que se acercó a una acera de la avenida Saavedra. El hecho ocurrió una noche, a las 20:30, hace alrededor de dos semanas, según reportes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). Uno de los asaltantes sacó medio cuerpo por la ventana del coche y jaló la cartera con tanta fuerza que la víctima se cayó y se lastimó las rodillas. Luego, el vehículo desapareció; a pesar de que el caso se denunció, la Policía continúa detrás de los delincuentes.

Tuesday, July 17, 2012

La trata y tráfico se nutre de bebés

Embarazada y no sabes qué hacer? No te desesperes, aquí encontrarás una ayuda para ti...”. Anuncios como éstos son publicados en periódicos de circulación nacional y/o en páginas de la red de internet, y van acompañados de teléfonos y correos electrónicos de contacto.

No hay más datos del mensajero o de los mensajeros, ni de su dirección. Y estas “carnadas” tienen un objetivo: mujeres que no saben cómo enfrentar un embarazo no deseado por sus parejas o por sus familias, o por ellas mismas, ya que no cuentan con dinero, trabajo o fueron víctimas de maltrato o violación... Precisamente por uno de estos problemas, Jessica —nombre ficticio para salvaguardar la identidad de la fuente— acudió a estos avisos a inicios del año pasado. Y casi le cuesta su hijo.

Fue en enero cuando la menor de edad se enteró de que estaba encinta. Tras haber sido rechazada por el padre de su hijo y por sus progenitores, leyó en un diario una publicidad que le dio una esperanza. “Llamé por teléfono y una señorita muy amable me citó en El Prado de la ciudad de La Paz. Al encontrarnos me pidió que no aborte, incluso me mostró fotografías de cómo despedazaban al bebé y me dijo que lo podía dar en adopción, y que había una casa en la que me cuidarían hasta el parto”.

Alerta. Para entonces, los papeles de adopción ya estarían listos, al igual que la pareja que se haría cargo del recién nacido. La adolescente estuvo a punto de aceptar la “colaboración”; sin embargo, recapacitó y no volvió a verse con la “señorita muy amable”. “Después me enteré de que una amiga firmó los documentos, que la cuidaron y que, posteriormente, se arrepintió de renunciar a su hijo cuando nació. La amenazaron con meterla presa y se lo quitaron”, narra la joven mientras sostiene, orgullosa, a su retoño de un año.

Para la Policía y la Fiscalía de El Alto, los anuncios de este tipo en periódicos y páginas web son nuevas formas que estarían usando redes de trata y tráfico de seres humanos —en este caso de bebés— para adopciones ilegales. El caso de un centro de ayuda para mujeres descubierto en la ciudad de La Paz ha activado la alerta; incluso, Informe La Razón halló indicios de que éste sigue operando. Mientras, la Policía Internacional (Interpol) alerta de clanes familiares bolivianos involucrados con organizaciones criminales internacionales.

La Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional define a la trata como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

“Esa explotación —establece— incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos”. Este delito es castigado por el artículo 281 bis del Código Penal con entre ocho y 12 años de cárcel y, generalmente, va unido al tráfico de personas y la participación de grupos delincuenciales con nexos en varios países.

Al respecto, el artículo 281 ter dicta: “El que en beneficio propio o de tercero por cualquier medio induzca, promueva, favorezca, financie o facilite la entrada o salida del país de personas en forma ilegal o en incumplimiento de las disposiciones legales de migración, será sancionado, con privación de libertad de cuatro (4) a ocho (8) años. Si (...) se produjere la muerte de la víctima, se impondrá la pena del delito de asesinato (30 años). Si la muerte fuese producida por acciones u omisiones culposas, la pena se agravará en una mitad”.

Las adopciones ilegales forman parte de este circuito. Un documento de la Organización Internacional para las Migraciones en Bolivia sostiene que redes internacionales están detrás de este flagelo. “Bebés, niños y niñas son substraídos, secuestrados o alejados de sus familias a cambio de una suma de dinero u otros medios. En el mejor de los casos, el niño/a tiene una familia esperando sin que esto suponga una garantía de la seguridad del pequeño/a, que puede verse expuesto a vejámenes en su familia adoptiva. El destino también puede ser una red criminal de explotación”.

Adopciones. La trata y tráfico son una práctica delictiva que está a la par del narcotráfico y el contrabando de armas en cuanto a ingresos, que son millonarios, y además está en auge. Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) refiere que el año pasado sus misiones repartidas por 91 naciones del mundo atendieron a 2.040 menores de 18 años que fueron víctimas de trata, cifra que supera en un 27% a los casos presentados en 2008, que ascendieron a 1.565.

La División de Trata y Tráfico de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) reportó 235 denuncias en todo el país en 2008; un año después, el guarismo subió a 303; en 2010, cayó a 282, mientras el año pasado descendió a 229. Y en los primeros cinco meses de este 2012, los casos ya llegan a 113. A la par, se iniciaron 185 investigaciones por la desaparición de igual número de menores de entre 1 y 12 años, y la Interpol está tras el paradero de 35 niños extraviados en este año.

Desde la ciudad de El Alto, la FELCC y el Ministerio Público intentan unir los eslabones de la cadena de un centro de ayuda para mujeres —no se revela su nombre ni de los involucrados para no entorpecer las investigaciones— que fue develado el segundo semestre del año pasado en la zona central de la urbe paceña. Las pesquisas se manejan con pinzas, con estricta reserva, y se sospecha de su relación con organizaciones en el extranjero. Y su modus operandi recurría a anuncios en diarios y a una página de internet para atraer a “víctimas”.

Después de meses de averiguación y tras la denuncia de una afectada, se reveló que los hermanos Carlos y Andrea (nombres ficticios) eran parte de esta entidad que ofrecía colaboración a embarazadas “con problemas” y de escasos recursos económicos. La Policía allanó la casa/oficina donde se realizaban las adopciones. Lo que dejó preocupados a los agentes son seis documentos de “renuncia de paternidad” firmados por otras seis mujeres, y no se sabe el destino de esos bebés.

El teniente Boris Loayza, de la División de Trata y Tráfico de la FELCC alteña, informa que en mayo del año pasado, Virginia, de unos 35 años, llegó a su despacho y relató que acudió a un grupo de apoyo gracias a un anuncio en la internet, tras haber quedado encinta y por no contar con la comprensión de su pareja ni de su familia. Tras comunicarse por teléfono y fijar una cita en la institución, fue recibida por Carlos, que la convenció de no abortar.

Verónica Viscarra, fiscal de la División Menores de El Alto —que está a cargo del caso—, añade que la denunciante aceptó los controles prenatales realizados por un médico en la casa/oficina y recibió complementos alimenticios como vitaminas y leche. Aparte, el hombre se hacía pasar por funcionario del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) y de la Asociación de Padres de Corazón para “reclutar” a padres adoptivos. “Daba charlas en reuniones a las que asistían parejas y les pedía nombres, teléfonos y correos electrónicos, para ofrecerles a los recién nacidos”.

Cerrado el trato por ambas partes, sólo restaba esperar el alumbramiento. Era el momento en el que intervenía Andrea, que apoyada en su profesión de abogada, elaboraba el documento de desistimiento a la potestad del niño, para hacerlo firmar por la madre. Y si ésta intentaba dar un paso atrás, la amedrentaba con meterla presa por incumplimiento. Así sucedió con Virginia cuando se animó a recuperar a su retoño, casi dos años después de su decisión, todo porque su nueva pareja era estéril.

Pero no se recuperó al menor y “no descubrimos la cantidad de dinero que se ha manejado. Todos (la madre y los supuestos tratantes) se escudan en que la adopción se hizo para evitar un aborto y salvar una vida, pero nos preguntamos: ¿cuán caritativos son para invertir de su dinero en valoraciones médicas y documentos sin obtener nada a cambio?”, cuestiona Viscarra. A la par, es sospechoso que la casa/oficina operaba casi en la clandestinidad.

Virginia y Andrea fueron enviadas a las cárceles femeninas de Miraflores y Obrajes. Ésta última estuvo recluida durante dos meses y ahora cumple detención domiciliaria, al igual que su hermano. “Hace tres meses estas personas están en libertad y nos preguntamos en qué fallamos si logramos demostrar la ilegalidad con la denuncia de la mamá biológica y con documentación”, se lamenta el teniente Loayza.

A pesar de todo, él y la fiscal Viscarra adelantan que hay pruebas para lograr una sentencia condenatoria. La caja de Pandora se abrirá tras el peritaje del Instituto de Investigaciones Forenses a las computadoras decomisadas en la casa/oficina, en las que estaría el paradero de los bebés, de las progenitoras y de los padres adoptivos que radicarían en el extranjero. “Dependiendo de lo que se halle, se ampliará la imputación a la organización y las instituciones que operen con ella o que coadyuvan para hacer las adopciones”, subraya Viscarra.

Lo que está comprobado es que Carlos y Andrea no cumplieron una exigencia crucial del Código Niño Niña Adolescente, o sea, no recurrieron al Juez de la Niñez y Adolescencia que autoriza la adopción mediante un fallo judicial, “cuando se comprueben verdaderos beneficios para el adoptado y se funde en motivos legítimos. Será precedida de un periodo preadoptivo de convivencia del niño, niña o adolescente con el o los adoptantes por el tiempo que la autoridad judicial determine”.

La juez Segundo de Partido de la Niñez y Adolescencia de La Paz, Jaqueline Rada, comenta que toda demanda de adopción es analizada durante 30 días.

“Son tres audiencias: de asignación, periodo adoptivo (hasta 15 días) y la lectura de sentencia. El tiempo puede ser mayor por los factores externos que no controla el juez”. Informa que el año pasado se aprobaron 68 solicitudes de adoptantes nacionales en La Paz y El Alto, y 11 provenientes de extranjeros.

Pero los tratantes también recurren al robo y a la compra de niños. El teniente Loayza informa de dos casos que son investigados por su dependencia.

Uno ocurrió en diciembre de 2011, en los Yungas, cuando una lavandera pagó Bs 100 por un neonato que, luego, no quiso devolver a su madre porque lo entregó a padres adoptivos mediante un pastor evangélico. En el segundo, un hombre acusó a su pareja de haber regalado a su retoño. En ambos hechos hay supuestos abogados que redactaron convenios de renuncias de paternidad.

En mayo de este año, la Policía de Potosí recibió la denuncia de Mariana, quien tras comercializar a su hijo por Bs 400, intentó recuperarlo sin éxito y hoy guarda detención preventiva. A su historia se suman las ventas de infantes registradas el año pasado en Llallagua, por Bs 2.000, y en 2008, en Villazón, por Bs 5.000, de acuerdo con los datos proveidos a Informe La Razón. Hay personas tras las rejas y notarios y oficiales de Registro Civil en la mira.

En La Paz, el teniente Jimmy Sanga recuerda una denuncia interpuesta en 2011 por una joven trabajadora del hogar en la zona Sur. “Indicó que al verse embarazada, decidió seguir el consejo de su patrona y vender a su bebé en $us 5.000 a una amiga de ella en Canadá. Pero ésta sólo quiso pagar $us 2.000 porque la recién nacida era niña y quería un varón; por eso la delató”. A la par, se frustró una transacción de una recién nacida en la plaza Triangular; los sospechosos están detenidos.

Falencias. El coordinador de la Red 165 de la Alcaldía de La Paz, Marco Antonio Gira, revela que otro método es que los padres adoptivos se hacen pasar como biológicos a partir del certificado de nacido vivo. “Por ejemplo, una embarazada llegó de Cochabamba y se internó en un hospital con el nombre de la que compró a su hijo”. Esta ilegalidad —critica— es facilitada por la “inseguridad” en las oficialías de Registro Civil, donde basta este certificado para inscribir a un bebé como propio.

El jefe de la División de Trata y Tráfico de Personas de la FELCC de La Paz, coronel Adolfo Cárdenas, explica que muchos casos de venta de niños no son denunciados o no se conocen porque los padres y tratantes quedaron “conformes”. Resalta que en el área rural, la transacción no implica un gran ingreso económico para los padres que, generalmente, entregan a sus hijos creyendo que tendrán mejor futuro. “Lo preocupante es cuando no se sabe en qué manos caerán, ya que pueden darlos a personas deseosas de tener un niño (para criar) o a traficantes de personas”.

La lentitud de los canales de adopción en el extranjero, señala el jefe de la misión de la OIM en Bolivia, Wálter Arce, es una razón para que exista gran demanda de niños bolivianos en países europeos, sobre todo menores de cinco años; algo que es cubierto por redes internacionales que mantienen a los bebés en cautiverio y que, tras su comercialización, pueden ser víctimas de trata internacional con fines de adopción ilegal o para extraerles líquidos de su médula espinal”, importantes para el diagnóstico de males neurológicos.

Una investigación de la OIM determina que “se tiene conocimiento de la práctica de secuestros de criaturas y redes que ofrecen $us 100 por secuestrar a un niño. Otra formas de reclutar niños son ganarse la confianza del menor, o comprar al niño/a a través de terceros, o directamente negociarlo con la familia”. Y todo el circuito de la trata y tráfico tiene carta blanca para operar en Bolivia, según los entrevistados, por el casi nulo control en las fronteras interdepartamentales y con otros países.

Más aún, el director de la OCN Interpol de La Paz, Dorian Angles Valverde, a través de un cuestionario respondido a Informe La Razón, advierte que en el país las redes que impulsan adopciones ilegales están conformadas “en su mayoría por clanes familiares que obedecen a requerimientos de organizaciones criminales internacionales, que se encuentran en constante investigación”, y Bolivia “se constituye de manera directa en un lugar de tránsito de llegada y salida” en la cadena multinacional de trata y tráfico de personas (ver la infografía de esta página).

La FELCC y la Fiscalía de El Alto están convencidas de que el centro de ayuda a mujeres hallado en La Paz tiene tentáculos en otras partes del orbe. Informe La Razón se contactó con una fundación española que apoya entes con similares nombres y objetivos en Latinoamérica; los encargados afirmaron que no tienen ningún emprendimiento de estas características en territorio boliviano, aunque la denominación no está patentada y puede ser usada libremente.

Inclusive, se constató que una organización con el mismo nombre opera ahora en un barrio céntrico de la ciudad paceña. La fiscal Viscarra adelanta una pesquisa y no desecha que la casa/oficina haya emigrado de dirección y responda a la pareja de hermanos que guarda detención domiciliaria, porque recurre a anuncios en periódicos que ofertan las mismas “colaboraciones” a embarazadas. El contacto telefónico de una periodista parece confirmar ello:

— ¿Alo?

— Llamaba por el anuncio, señora.

— ¿Qué edad tienes?

— 18.

— ¿Estás segura que estás embarazada?

— No sé... Creo que sí.

— ¿Te hiciste alguna prueba?

— No, pero a mi amiga le pasó igual y estaba embarazada.

— No te preocupes, ¿quieres una cita?

— No tengo dinero.

— La primera consulta es gratis... aquí te va a ver el médico.

— ¿Para abortar?

— ¿Tú qué quieres hacer?

— Me da miedo, no quiero abortar.

— Acá te vamos a dar otras opciones.

— ¿Qué opciones?

— No te puedo decir por teléfono, tienes que venir... Te vamos a ayudar en todo.

Algunas definiciones sobre los delitos de trata y tráfico

Abuso de situación de vulnerabilidad. Es aprovechar o tomar ventaja de situaciones de adicción a cualquier sustancia, enfermedad, embarazo, ingreso o permanencia migratoria irregular, precariedad en la supervivencia social, discapacidad física o psíquica, invalidez, niñez y adolescencia, para su sometimiento con fines de Trata y Tráfico de Personas y delitos conexos.
Explotación. Es la obtención de beneficios económicos o de otra naturaleza a través de la participación forzada de otra persona en actos de prostitución, explotación sexual y/o laboral, peores formas de trabajo infantil, formas de servidumbre por deudas y otros, trabajo forzoso, venta y extracción ilícita de fluidos, tejidos, células u otros órganos del ser humano.
Servidumbre. Es un estado de dependencia o sometimiento de la voluntad en el que el victimario induce u obliga a la víctima a realizar actos, trabajos o servicios con fines diversos, mediante engaño, amenazas, coacción u otras formas de violencia.
Matrimonio servil. Es la explotación laboral y/o sexual de un miembro de la pareja e implica situaciones de esclavitud, aislamiento, control y violencia física, sexual y reproductiva.
Guarda y adopción ilegal. Es el procedimiento de guarda y adopción de niños, niñas y adolescentes que se realiza sin el cumplimiento de los requisitos legales y reglamentos estipulados en la normativa nacional y en los instrumentos internacionales.
Turismo sexual. Es la utilización de personas para ofertarlas en servicios sexuales relacionados con paquetes turísticos, culturales o naturales, promocionados a través de mensajes e imágenes de carácter erótico difundidos por cualquier medio de telecomunicación, tecnología de información y medios de comunicación.
Mendicidad forzada. Consiste en forzar a un niño, adolescente o adulto, a pedir dinero u otros beneficios en la calle o cualquier otro lugar público o privado a favor de un tercero.

Mala reinterpretación de justicia originaria causa linchamientos

“Soy ladrón de azúcar y arroz”, era la frase que vendedores furibundos habían escrito en un letrero improvisado de cartón que luego colgaron en el cuello de Juan (de 67 años), a quien obligaron a caminar desnudo por el mercado del puente Vela, de El Alto.

Era el 11 de junio y los comerciantes acusaban al sujeto de haber robado un quintal de azúcar. Por eso decidieron castigarlo exponiéndolo a la vista de todos. La intención era lincharlo, después del escarnio público.

Hechos como éste, en el último tiempo, se han consumado a título de justicia comunitaria (indígena). Dos especialistas explican que en barrios de inmigrantes originarios, en zonas de la periferia, la gente intenta aplicar el espíritu judicial de sus comunidades, y que ante el aumento de la delincuencia y el vacío de la ley reinterpretan erradamente la justicia originaria y aplican la pena de muerte.

“Conceptual, práctica y técnicamente el linchamiento no hace ni es parte de la justicia indígena. Sin embargo, cuando existe este tipo de situaciones, directa o indirectamente es asociada con el linchamiento”, dice el investigador Marcelo Fernández, autor del libro La ley del ayllu: práctica de jach’a justicia y jisk’a justicia (justicia mayor y justicia menor) en comunidades aymaras.

Según el especialista, tras revisar los casos sucedidos, se concluye que los linchamientos se generan “en los márgenes” de El Alto y de La Paz, donde rige la ley del Estado, y no precisamente en las comunidades rurales, donde tiene vigencia la justicia originaria.

Desde enero hasta mayo se registraron al menos seis linchamientos. Las víctimas fueron dos policías en El Alto; dos presuntos ladrones en una comunidad rural en Sucre, un supuesto asesino en San Julián, en Santa Cruz, y un sujeto acusado de robar motocicletas en Chapare.

Liborio Uño Acebo, director del Programa Derechos de las Naciones Originarias de la Universidad Mayor de San Andrés, identifica dos hechos relacionados con el fenómeno. Por un lado, la masiva inmigración desde comunidades hacia ciudades, en particular hacia el occidente, en busca de “oportunidades para sobrevivir”, y por el otro el aumento de delitos, como robos, asesinatos y homicidios.

Uño y Fernández destacan que un elemento importante para entender la problemática es la organización vecinal en los lugares donde suceden los hechos.

El director del programa de la UMSA sostiene que ante la falta de orden policial y de autoridad, en barrios, sobre todo en El Alto, ha surgido un tipo de organización similar al estilo de la que existe en el gobierno comunal.

“Ante esa ola de crímenes, pobladores andinos urus, aymaras y quechuas actualizan su espíritu jurídico penal, su mentalidad jurídica, y lo que yo llamó su código de penas andinas”, acota.

Según el académico, en el Tawantinsuyo había un código penal, que está presente en la mentalidad de los inmigrantes originarios que residen en El Alto. En esa etapa precolonial, sostiene, “varios delitos recibían la pena de muerte, como el robo, asesinato y la violación”.

Además, explica Fernández, dentro de las juntas vecinales hay “componentes venidos de los ayllus y comunidades, por lo tanto, esa población tiene, de alguna u otra manera, en mayor o menor grado, referentes de justicia comunitaria o de justicia de ayllu”.

La justicia originaria fue constitucionalizada en el texto de la Constitución Política, que se puso en vigencia el 7 de febrero del 2009, en el marco del pluralismo jurídico que contempla ese documento. Pero es en diciembre de 2010 que se puso en vigencia la Ley de Deslinde Jurisdicional que, entre otros fines, determina los mecanismos de coordinación y cooperación entre la jurisdicción indígena y la jurisdicción ordinaria, así como con todas las jurisdicciones reconocidas en la Constitución.

Hay visiones como la de Zenobio Quispe, coordinador del Foro Indígena (una organización que trabaja la temática originaria campesina), que sostienen que esta norma “no toma en cuenta la globalidad del mundo indígena”, pues “proscribe” a la justicia originaria al ámbito rural, cuando ésta se aplica en las urbes, a través de las juntas vecinales, ya sea en conflictos entre vecinos o problemas de lotes, entre otros.

Según Fernández, en los sitios donde suceden linchamientos hay una especie de “contradicción”, debido a que ni el Estado ni la población pueden ejercer sus propios “referentes de justicia”. Esto, dice, genera una especie de vacío de ley y de autoridad.

¿Y ahora qué? Uño sostiene que debe impedirse que se quite la vida a los presuntos delincuentes y es necesario dar recomendaciones a vecinos y dirigentes.

Fernández considera que debería articularse los mecanismos de seguridad ciudadana, con ese “capital” que se tienen en la población para administrar justicia, y desarrollar un nuevo tipo de seguridad ciudadana, pues “en realidad, definitivamente en un país en el que vivimos si la Policía como tal difícil que pueda administrar justicia”.

Por fortuna para Juan, sindicado por el robo de azúcar, oficiales del 110 que habían acudido al lugar, lejano del centro alteño, lograron evitar que tomen “justicia por mano propia”.

El linchamiento y los medios
¿Cómo ven los medios de comunicación los linchamientos? A esa interrogante responde un estudio de la Defensoría del Pueblo, publicado en 2008, que hace un monitorero sobre la cobertura noticiosa de los casos de linchamientos en Bolivia entre 2007 y 2008.

Este documento señala que son diversas las definiciones y concepciones que manifiestan los medios sobre este fenómeno. En primer lugar se lo caracteriza de “ajuste de cuentas” o “ajusticiamiento”.

Pero el estudio también analiza el vínculo que hacen los medios entre los linchamientos y la justicia comunitaria, y que también es efectuado por la misma sociedad. Por ejemplo, en el intento de linchamiento a una mujer en la comunidad de Ichicirca (La Paz), en enero del 2008, los medios informan que: “(...) los comunarios advirtieron que si encuentran a otro ladrón, harán justicia comunitaria y lo lincharán”.



Puntos de vista
Inti Schuber Asesor del proyecto Projuride Linchamientos muestran que la justicia no llega Los linchamientos son justamente la muestra de que en esos lugares no hay ni justicia indígena ni justicia ordinaria, sino hay ausencia. Los linchamientos se producen ahí, donde no llega la justicia. Y está el gran problema de este país, que la justicia no llega a la gente. Entonces, la gente hace como se dice “justicia de propia mano”, pero no se le puede atribuir ni a la justicia ordinaria ni a la justicia indígena. Simplemente son actos bárbaros y asociales.


Jaime Álvarez Presidente de la RPJ No es necesario reglamentar la Ley de Deslinde. La Constitución establece que a través de esta norma se determinarán los mecanismos de coordinación, cooperación y funcionamiento de la Jurisdicción Indígena, ya que como se observa en la norma, ésta establece los alcances en los que puede y no puede actuar la jurisdicción indígena. Se debe avanzar en la implementación y aplicación efectiva de la justicia plural, posibilitando que las jurisdicciones indígenas y ordinaria se interioricen de los alcances normativos ya existentes.

Monday, July 16, 2012

Venta de espacios en cárceles; reos ofertan celdas hasta en $us 10 mil

En las cárceles del país hay presos que tienen más de una celda y se dedican a la compra-venta de los ambientes, tarea que es conocida por las autoridades penitenciarias. Los precios pueden llegar hasta los $us 10 mil.

La directora departamental de Régimen Penitenciario en La Paz, Rita Oporto, indica que para nadie es desconocido que exista una suerte de “propiedad privada” de las celdas, más en el interior del penal de San Pedro. “Inclusive tienen sus títulos de propiedad, que ellos mismos otorgan con aval de los delegados de secciones, ellos tienen su organización interna”, dijo en entrevista con La Razón.

En cuanto a montos, señaló que el precio de una calabozo depende de su ubicación en el recinto penal. En San Pedro, por ejemplo, hay lugares “residenciales”, como Los Pinos y Álamos, donde los costos son más elevados que en la sección Cancha y Palmar, donde una celda cuesta entre $us 300 a $us 500, explicó la autoridad.

Además, aseguró que “hay personas que tienen por lo menos dos calabozos, uno donde viven y otro que la alquilan, que hacen alguna mejora y luego la venden”.

Por su parte, el director general de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, adujo que lo que se negocia no es el espacio físico, sino las mejoras que realizan los internos a los espacios que ocupan, como haber pintado las paredes. “Hay oferta y demanda (...) lo que conozco es que hay celdas que tienen costos inferiores a $us 100 o 200 en los ambientes”, indicó.

Entonces, cuando un preso recupera su libertad, buscaría recuperar lo invertido en esas mejoras a su celda y la transfiere a otro recluso que cubra ese gasto.

Para el presidente de delegados del penal de San Pedro, Límber Pórcel, hay una mala visión de la opinión pública sobre lo que ocurre en estos centros.

Según aseguró a este medio, las celdas se asignan por antigüedad. “A medida que uno sale en libertad, se da la posibilidad de que el espacio vacío le toque a otro interno”.

Entre tanto, se busca para los nuevos un lugar para que duerman, así sea en los pasillos, ya que en una semana pueden salir libres tres presos y a la vez ingresar de 35 a 40 nuevos, aproximadamente.

Porcel reconoció que hay cobros, pero que son mínimos y por lo general para un fondo “comunitario” que se usa para cambiar un foco o una ducha quemada, entre otros. “El aporte puede ser de Bs 20, no se obliga”, afirmó.

Jorge Sueiro, exdirector de Régimen Penitenciario (7-12-2010 al 8-2-2012), asegura que en centros abarrotados de internos no sólo se “vende” las mejoras a las celdas, sino el espacio físico. Llegó a establecer una especie de escala de precios de estos ambientes en cárceles de las capitales del país.

“Hay penales donde las celdas no tienen un valor cuantioso. Pero en Mocoví (Trinidad-Beni) una buena celda puede valer hasta $us 1.000 y en San Pedro (La Paz) $us 5.000 a $us 6.000”, dijo. En la cárcel de Palmasola (Santa Cruz), muchas celdas fueron construidas por los mismos internos y en algunos casos se pide hasta $us 8.000 por ellas. En Cantumarca (Potosí) estos ambientes no tienen un valor cuantioso, cobran hasta $us 500 por celda, igual que en Morros Blancos (Tarija), donde el privado de libertad llega y, a veces, debe construir su celda, en cuyo caso el valor puede subir.

En Cochabamba, San Sebastián varones es un recinto donde debido al hacinamiento (83%) también se puede hallar calabozos por precios superiores a los $us 1.000, monto que disminuye en San Roque (Sucre), San Pedro de Oruro y Villa Busch de Pando, donde los niveles de hacinamiento también dan lugar a transacciones, por debajo de $us 1.000.

“Celdas de construcción antigua a veces no tienen tanto valor como las que los internos construyen con sus propios recursos”, dijo, Según Sueiro, identificó en la sección Posta (San Pedro) espacios que cuestan $us 10 mil o más.

No se prevé una investigación

Ante la evidencia de que hay personas que tienen más de una celda en los penales, Régimen Penitenciario no prevé realizar una investigación al respecto.

Ramiro Llanos, autoridad nacional de esta repartición, dijo que esa “no es la política de la Dirección General de Régimen Penitenciario (DGRP)”.

La máxima auto- ridad penitenciaria mencionó las reglas internas que rigen en las cárceles. “Ellos (los privados de libertad) tienen sus propias normas, están regulados con sus consejos de delegados y es tarea de ellos (una investigación)”, dijo Llanos.

Quizá por ello, en febrero de este año, se dejó de lado una solicitud que hizo el Ministerio de Gobierno, a través de su Dirección Jurídica, sobre una supuesta transacción que habría realizado Víctor Hugo Sanabria Nava, hijo del general (r) René Sanabria, en la cárcel de San Pedro.

“Tenemos información de que habría pagado $us 16 mil por una celda en el penal de San Pedro (sección Posta)”, señaló en ese entonces Fernando Rivera, asesor legal de esa cartera de Estado.

Por su ingreso a esa sección también se dijo que pagó $us 700, sin embargo, el abogado de Sanabria negó ese extremo y argumentó que su cliente “no tiene ese dinero”.

El ingreso a cualquier sección de San Pedro tiene un precio

A la forma de “sobrevivencia” que consiguieron algunos privados de libertad, que ganan los espacios de los que salen y cuando llega un nuevo interno sobrevalúan el valor de las celdas y las venden o alquilan, también se suma el “derecho a ingreso” que debe pagar, dependiendo de la sección a la que sea derivado.

“Para ir a la Posta se paga un ‘ingreso’ de $us 1.000 aproximadamente”, aseguró Jorge Sueiro, exdirector general del Régimen Penitenciario. Ese dinero, añadió, sería repartido entre las autoridades encargadas de la seguridad del penal y el consejo de delegados de los reclusos.

En febrero se llegó a denunciar que el hijo del general (r) René Sanabria, Víctor Sanabria, pagó $us 700 por ingresar a la Posta. “Lamentablemente ese tipo de acciones no deja recibos”, dijo Fernando Rivera, asesor legal del Ministerio de Gobierno, que pidió una investigación sobre este extremo.

En otras penitenciarías no se experimenta esta situación, pero “en la mayoría se puede decir que tienen sus privilegios y lugares especiales para los internos, donde ellos mismos cuantifican por sección lo que deben pagar”.

Como anécdota, recordó que en una cárcel de Cochabamba se dio un caso en que un interno nuevo pagó al Consejo de Delegados su ingreso y que le habían entregado un recibo.

Esta “tradición antigua”, según la autoridad, se ampara en que los delegados se encargan de la compra de materiales de limpieza y algunas mejoras a los recintos. “Aparte, se sobreentiende que (ese pago) beneficia a los consejos de delegados, no por algo es que pelean tanto para llegar ahí”.

Como contraparte, Límber Pórcel, presidente del Consejo de Delegados del penal de San Pedro de La Paz, dijo que los extremos citados están “fuera de la realidad” y ratificó que los montos que perciben de los nuevos presos son para “realizar el mantenimiento de las duchas, la refacción de algunos lugares (...) las mejoras salen de un aporte comunitario” y no de alguna acción que podría considerarse hasta extorsión.

“Si se quema un foco, no vienen las autoridades y nos dan (dinero) para cambiar esa lámpara, tiene que salir de una caja chica, eso sale de un aporte comunitario, que es un aporte mínimo (...) puede ser Bs 20 o Bs 30, de acuerdo con la posibilidad de las personas”, afirmó el delegado.

Empero, la directora departamental de Régimen Penitenciario-La Paz, Rita Oporto, indicó que los reclusos nuevos son derivados a las diferentes secciones del penal de San Pedro por orden de llegada, pero se dieron casos en que aparecieron en áreas distintas a las asignadas. “Sí, existen los pagos, eso es en las secciones, dependiendo de cuál les toca, es como norma dentro de los delegados”, explicó.

De forma escueta, el coronel Edwin Sivila, gobernador de ese recinto, ratificó que se asigna la sección al interno por orden de llegada. En tanto, el director general de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, sugirió aprobar un Reglamento de Cárceles para solucionar este tipo de arbitrariedades .

‘El Estado debe tomar posesión’

Por Waldo Albarracín

El alquiler, anticrético o compra-venta de celdas forma parte de la idiosincrasia carcelaria, sin que eso quiera decir que es correcto. Subyace una especie de “derecho propietario” que se arrogan los internos más antiguos sobre celdas, cuando se supone que un recinto carcelario es propiedad del Estado y cualquier interno que llega a un penal tiene el derecho de que se lo aloje y tenga en algunas de esas celdas.

Éste es un problema que hasta ahora no lo ha resuelto ningún gobierno, como otras asignaturas de las que adolece el sistema penitenciario. Ninguna instancia gubernamental, en distintas coyunturas, no ha podido resolverlo.

Esta idiosincrasia ha hecho que no se llegue a registrar denuncias. Cuando un ciudadano llega a la cárcel, como que se somete al sistema, sin que lo acepte, porque si lo trata de combatir puede llegar a tener problemas.

Para evitar que esto siga sucediendo, habría que buscar una solución progresiva, porque si se aplica de la noche a la mañana, la resistencia de los internos será masiva. El Estado debe tomar posesión de la celda que queda desocupada, al salir un interno libre.


Buscan fortalecer las indagaciones de trata

El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jorge Pérez, informó que se solicitó al Fiscal General, Mario Uribe, el reforzamiento de las comisiones de fiscales encargados de las investigaciones sobre la trata y tráfico de personas, debido a que en los últimos meses se incrementaron los casos de personas desaparecidas en el país.
La autoridad indicó que el gobierno trabaja en la elaboración de políticas de Estado, para evitar el incremento de casos de personas desaparecidas, buscando mejorar los controles en los puntos fronterizos del país, lugares por donde los delincuentes aprovechan para sacar a sus víctimas.
"Mi persona ha conversado con el señor Fiscal General de Estado, el doctor Uribe, y hemos avanzado ya el criterio de reforzar con mayor cantidad de fiscales las unidades de trata y tráfico de personas que no solamente a tienden estos hechos, sino atiende otros tipos de delitos de orden sexual", informó el Viceministro.
Asimismo, afirmó que esta problemática no sólo le corresponde al gobierno nacional, sino se requiere el apoyo de los gobiernos municipales y departamentales, considerando el destino de recursos para los controles por parte de estas instancias del Estado, más aún las alcaldías que deben realizar los controles a los lenocinios.
"Los prostíbulos, que se les denomina, deben ser controlados, deben tener orden de funcionamiento de los gobiernos municipales, debe controlarse si tienen autorizaciones de impuestos nacionales, además debe involucrarse la familia y la población", añadió.

Sunday, July 15, 2012

El 80% de jóvenes desaparecidos huyó del hogar

La Policía dice que sólo el 20% de estos casos corresponde a la trata y tráfico de personas.

El mayor Wálter Sossa, jefe de la división de Trata y Tráfico de Personas de la fuerza anticrimen de La Paz, explicó que hay tres factores para que niñas, niños y adolescentes dejen sus domicilios.
“Sólo el 20 por ciento de los casos denunciados —hasta tres por día— corresponde a la trata y tráfico de personas. El 80 por ciento es causado por problemas familiares”.
Sossa explicó que estas desapariciones también son producto de la violencia intrafamiliar, la calificación escolar y el problema sentimental, este último en mayor porcentaje.
Los “raptos sentimentales” abundan en la ciudad de El Alto, afirmó Remberto Cruz, secretario ejecutivo de la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES).
El representante de los colegiales de El Ato explicó que este hecho demuestra que es prematura la edad a la que los jóvenes inician sus relaciones sexuales y, al verse descubiertos, optan por huir para evitar el castigo de los padres.
“Hemos analizado con los representantes de unidades educativas de El Alto que muchos compañeros se perdieron y desaparecieron por diversos motivos, y fueron inducidos al comercio sexual comercial y la explotación laboral. Pero también hay casos de raptos sentimentales”.
Añadió que los adolescentes se “van a otros departamentos para no mostrar embarazos y evitar problemas con sus padres, y aceptan ofertas laborales de Brasil y Argentina”.
Diez menores. El teniente Boris Loayza, jefe de la división de Trata y Tráfico de Personas de la fuerza anticrimen de El Alto, declaró que, en esta gestión, diez adolescentes de uno y otro sexo fueron encontrados y reinsertados en sus hogares, después de que la mayoría de ellos huyeran por razones sentimentales.
“Se encontraron muy pocos menores que fueron explotados laboral o sexualmente. La mayoría huyó porque la enamorada estaba embarazada”.
Uno de ellos contó a La Prensa que “mantenía una relación sentimental con mi chica desde hace dos años. En tercero de secundaria se embarazó y decidimos escapar para evitar tener problemas con nuestros padres”.
Este caso fue reportado a la Policía por la desaparición de los dos adolescentes y, después de casi tres meses, éstos fueron hallados trabajando en Oruro como garzones. Loayza explicó que un caso reciente fue el de una joven que desapareció en Tambillo. Sus familiares denunciaron que fue víctima de rapto, pero ella se fue a trabajar con la familia de su enamorado en Cochabamba.
Huyó porque sus padres no le compraron un teléfono celular de última generación.
Colegiales. Recientemente, en un colegio particular de El Alto, los padres denunciaron la desaparición de una pareja de estudiantes y sindicaron al profesor de ser el culpable de este hecho. De acuerdo con sus compañeros, la joven estaba embarazada y, al parecer, ambos huyeron en el último día de clases.
Según el cuadro estadístico de la Policía, sólo en El Alto, a la fecha, se registraron 280 casos de desapariciones, de los cuales 252 fueron resueltos en forma totalmente satisfactoria.

30 casos de niños y adolescentes desaparecidos son investigados por la división de Trata y Tráfico de El Alto.

15 de junio Una pareja de jóvenes, de 14 y 17 años, fue rescatada de Cochabamba. Hacían trabajos de cocina en una peña.

18 de junio Dos adolescentes se fugaron de su casa en El Alto por razones sentimentales. Sus padres denunciaron el hecho.

Las voces de las víctimas

Algunos padres de familia prefieren callar después de hallar a sus hijas o hijos. El 90 por ciento de los casos surgen por problemas sentimentales.
“Mi hija desapareció hace dos semanas. Nos dijeron que la habían secuestrado, pero está con su enamorado”.
Susana A.
“Mi hijo nos llamó desde Oruro y nos dijo que no volvería porque nos falló. Fuimos a buscarlo, pero no lo hallamos”.
Rubén Quispe
“Al principio, no quiso hablar, estaba asustada. Después nos dijo que se fue a trabajar con su enamorado, pero no quiere decir, hasta ahora, quiénes son los familiares de este joven y dónde estuvo”.
Desiderio A.

LOS ESTUDIANTES alertan sobre el TRÁFICO DE óRGANOS.
Remberto Cruz declaró, junto a su directiva, que existen denuncias de tráfico de órganos, práctica de la que los estudiantes de grados inferiores son víctimas.
Cruz afirmó que durante los dos últimos años desaparecieron niños de siete a 12 años y que éstos fueron llevados a países vecinos con fines distintos a la explotación laboral o sexual.
Explicó que los niños bolivianos son objeto de trata y tráfico a Argentina, Brasil, Perú, Chile, España e incluso Estados Unidos.
“Los más vulnerables son las mujeres jóvenes y los niños, quienes después son utilizados para el tráfico de órganos”.
Además, sostuvo que las jóvenes son “reclutadas” en los establecimientos educativos de las ciudades con fines de explotación laboral y sexual comercial.
“Hay varios casos, pero la Policía Boliviana no hizo nada hasta ahora para investigar estos hechos y por eso no hay registros de ellos”.

El 65 % de reclusos del penal de San Pedro tiene detención preventivamente

De aproximadamente 400 internos del penal de San Pedro de Oruro, el 65 %, es decir 260 reclusos entre varones y mujeres, están detenidos preventivamente y solo el 35 % cumple una sentencia ejecutoriada.

Así informó el juez de ejecución penal, Germán López Moya a LA PATRIA, al indicar que el conflicto de hacinamiento que se vive en dicho centro penitenciario es de hace bastante tiempo, pero que se incrementó desde la implementación y modificaciones al Código de Procedimiento Penal.

"Al presente se debe informar con claridad meridiana que tenemos aproximadamente 400 internos, entre ellos 60 mujeres y 338 varones, me atrevo a decir que el 65 por ciento de la población penitenciaria se halla con detención preventiva y el 35 por ciento vienen cumpliendo sentencia conforme a ley, que a mi criterio debería ser al revés, es decir que quienes tienen que estar en este recinto carcelario son aquellos que tengan sentencia ejecutoriada", señaló López.

De acuerdo a la normativa procesal penal, toda persona sindicada de un hecho delictivo penal, debe estar recluido preventivamente, por un tiempo máximo de seis meses, tiempo que debe durar la etapa de investigación de cualquier proceso delincuencial, que también puede ser concluido antes de dicho término.

CUARTA SECCIÓN

La autoridad judicial también se refirió a la cuarta sección del penal de San Pedro, donde están internadas las mujeres, tanto preventivamente como las que tienen sentencia ejecutoriada, quienes además están privadas de libertad junto a sus hijos.

"En la cuarta sección están las mujeres recluidas con sus niños, es decir que tiene un aspecto de guardería, ya que la mayoría de las internas, lamentablemente por motivos ajenos o de fuerza mayor, juntamente sus hijos están guardando detención preventiva", añadió.

El penal de San Pedro está diseñado para acoger a 160 personas aproximadamente, de las cuales solo 25 deberían ser recluidas en la cuarta sección para mujeres, pero en la actualidad este número es rebasado de sobremanera ya que se registraron 400 internos aproximadamente en dicho centro penitenciario, de los cuales 60 son mujeres.