Wednesday, September 7, 2016

Trata y tráfico de personas en la frontera argentino-boliviana



Tras tres meses de búsqueda, Carina recuperó a su hija Antonella de 14 años con la ayuda de la ex cónsul argentina en Potosí, Reina Sotillo.

“Hay una muy parecida detrás de la esquina en donde están las otras chicas, pero le dicen Daniela, y tiene el pelito más largo”. El episodio ocurre en la Villa Imperial de la ciudad de Potosí, en Bolivia. La mujer, sentada sobre sus polleras, con el pelo trenzado, desconoce lo valioso del dato que con inocencia lanza al aire.
Dos mujeres acaban de aparecer de incógnito, algo apresuradas, y enseñan una foto gastada. Son Carina Ramos, quiaqueña, 40 años, de tez trigueña, y Reina Sotillo, ministra plenipotenciaria del Servicio Exterior argentino, de 55 años, tez blanca y pelo rubio tapado por una capelina blanca.
Detrás de la esquina hay una whiskería —también les dicen “karaokes”—. Queda en el corazón del Barrio de las Mujeres. A Carina le tiembla el pulso: en los últimos tres meses viajó a lo largo y ancho de la Argentina buscando a su hija, de 14 años.
Desde que llegó a la misión diplomática, Sotillo se dedicó a una actividad más humanitaria que consular: más humanitaria que consular: ostenta hoy el récord de haber restituido a más de dos mil menores de edad en ocho años de gestión, cifra que reconoció el Senado boliviano al otorgarle una mención honorífica al término de su gestión.
El caso de Carina y su hija de 14 años se presentaba como otro más de los que se repetían y se repiten: alguien se lleva de un país a otro, sin ningún tipo de registro, a una adolescente engañada, para algún tipo de explotación.
Aquella mañana, Sotillo y Ramos salieron temprano, al alba, bajo el sol puneño, cuando después de insistir con llamados telefónicos, la policía boliviana les informó que había una chica argentina que coincidía con las características físicas que buscaban.
“Había una casa vieja y echada a menos; se entraba por un pasillo largo y, en el fondo, luego de una escalera, se veían cuartitos, todos encimados”, cuenta Carina. “No nos atendía nadie, hasta que vimos pasar por el pasillo a una chica, con extensiones de cabello, que levantó la mirada”. Dice que gritó tan fuerte que salió un hombre desde el fondo; sin mostrar el rostro pero con voz bien grave advertía a la chica: “Daniela, vení para acá”.
No era ninguna Daniela. Era Antonella, hija de Carina, que había desaparecido al salir de la fiesta del Día de la Primavera que realizaban en la Escuela Normal de La Quiaca. La chica no dudó: corrió a los brazos de mamá y no se movió de la Ford Ranger gris en la que habían llegado las mujeres, junto a un empleado del Consulado que se encargó de llevarlas.
Hacía frío y era de noche. “Por un instante, pensamos en indagar algo más sobre quiénes eran las otras adolescentes –cuenta Sotillo–, pero había sido un día agotador y teníamos a la niña, así que rápidamente partimos”. El viaje de regreso a La Quiaca fue en silencio.

Precio por cabeza
El ex Defensor del Pueblo boliviano afirmó que los niños y adolescentes se venden ni bien cruzan la frontera a 5.300 pesos argentinos.”Una niña, un niño o un adolescente boliviano se vende ni bien cruza la frontera a 5.300 pesos argentinos, es decir, unos 7.000 pesos bolivianos”, aseguró Jorge Oporto Ordoñez, el ex Defensor Departamental de Potosí, en un reportaje difundido por el diario El Tribuno.
Contó allí que “durante 2010 pasaron por la frontera 25 mil niños y jóvenes, de los cuales sólo retornaron 7 mil. Es decir que unos 18 mil niños y niñas bolivianos podrían estar trabajando en campos y talleres clandestinos en la Argentina, mientras que otros podrían haber tenido como destino la explotación sexual”.
Es difícil combatir la trata y el tráfico ilegal de migrantes porque, si bien todas las legislaciones occidentales antitrata surgieron a partir de un Protocolo internacional firmado en Palermo, Italia, en diciembre del 2000, difieren las metodologías entre los países, que adoptaron distintas formas y procesos. Se trata, además, de un crimen transnacional.
La ONG argentina Esclavitud Cero cuenta, a partir de denuncias recibidas, que niñas bolivianas de 12 a 13 años son ofrecidas para todo servicio en la Argentina, a 2500 dólares al año. “Se pagan 1.250 dólares al ser entregadas y 1.250 dólares al cumplirse el año de trabajo. Las niñas trabajan sin horarios, no se les permite salir, viven en pésimas condiciones y también son abusadas sexualmente.

Mis amigos me vendieron
En el 2011, Ariel Llampa partió junto a un grupo de amigos a la fiesta patronal de Agua Chica, un clásico quiaqueño, y nunca volvió. Lo siguen buscando.
Uno de los “karaokes” más concurridos de Villazón es el Chola Disco, a pocas cuadras del límite fronterizo entre La Quiaca y Villazón. Es un lugar que no cierra: 7 días por 24 horas. Se entra por un pasillo largo con paredes que alguna vez fueron amarillas, pero hoy ya están gastadas y con restos de humedad. Hay testigos que aseguran haber visto allí a Ariel Llampa, dos días después de su desaparición, hace cuatro años. “Yo lo sueño vivo”, cuenta Justina, su mamá, que nos recibe luego de insistir en varias oportunidades, explicándole que se trata de una investigación periodística que busca concientizar a través de la información.
Justina no para de llorar, pero demuestra fe en su instinto maternal.”Sigo viviendo en La Quiaca sólo por si algún día me toca la puerta y me dice ´volví´. Dios es tan grande que algún día va a pasar”. El 8 de diciembre del 2011, día de la Virgen, su hijo Ariel —quien por entonces tenía 17 años— partió junto a un grupo de amigos a la fiesta patronal de Agua Chica, un clásico quiaqueño, y nunca volvió. Al poco tiempo, pidió ayuda en su muro de Facebook, “mis amigos me traicionaron, me vendieron como a un objeto”, y le mandó un mensaje a Isaac, un compañero de clase: “Esto no va a quedar así. Me traicionaron”.
A pesar de que la Justicia tiene todos los datos y se rastreó la ubicación del IP del ordenador (el número con el que la computadora se conecta a internet) al momento de postear en la red social, aún no dieron con su paradero. A Ariel Iván Llampa se lo tragó la tierra. Ceferino, su papá, piensa que la policía de Villazón “lo mató” por alguna situación de violencia, o que “lo vendieron a los narcotraficantes”. Su caso fue un emblema. Junto al de Antonella, despertaron manifestaciones de algunos lugareños. Actualmente, reclaman cada tanto, con marchas o grafiti en las calles de La Quiaca.

Hija de dueño de bar denuncia a su padre por trata

Durante 10 años, Nohemy Cámara fungió como contadora del bar Katanas, propiedad de su padre, Marco Cámara, a quién acusa hoy de trata de personas y explotación sexual de quienes trabajan en el bar.

El sitio, de tipo exclusivo, ofrece shows eróticos y está ubicado cerca de la plaza Isabel la Católica en La Paz.
La joven relató que desde que tenía 15 años fue obligada a trabajar en el sitio bajo amenaza de alejarla de su madre y hermano. Por ese motivo decidió apoyar las actividades de su progenitor, pero a medida que pasaba el tiempo se dio cuenta de que ocurrían hechos “irregulares”.
ANF intentó contactarse con el empresario para conocer su versión de los hechos, pero uno de sus administradores dijo que se encontraba de viaje en Panamá, donde permanecerá durante la semana. Aseguró que Cámara no estaba conectado a internet. Ante la insistencia de este medio para entrevistarlo, uno de sus administradores aseguró que Nohemy tiene intereses económicos y que pretende apropiarse de la infraestructura de Katanas. En una llamada posterior, el celular estaba apagado.
Nohemy reconoció que desea “recuperar” el predio, que es, dijo, de su propiedad. Contó que compró el sitio a un banco en 2009, pero no dio mayores detalles de cómo obtuvo los recursos para hacerlo cuando ella tenía sólo 19 años (hoy tiene 26). Expresó que si recupera el sitio le dará otro uso.

Balean a librecambista y se llevan $us 80.000

Dos delincuentes armados y encapuchados balearon a un librecambista y le arrebataron su mochila que contenía más de 80.000 dólares, según el informe que proporcionó el comandante de la región policial fronteriza de Villazón, coronel Marcelo Tejerina.
El acto delincuencial a mano armada ocurrió la madrugada de ayer en una zona de la localidad de Villazón cuando la víctima estaba por entrar a su domicilio.
“La víctima había llegado de la ciudad de Tarija, tomó un taxi, y al llegar a su domicilio, dos personas encapuchadas utilizando un arma de fuego cometen este delito”, dijo.
Uno de los delincuentes encañonó su arma contra el ciudadano, que se dedica a cambiar billete extranjero en Villazón, y disparó a quema ropa e hirió al librecambista.
Al quedar malherido, el cómplice del malhechor tomó la mochila y emprendieron la huida, de acuerdo con los primeros datos recolectados por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen después del suceso.
“La bala le causó una herida”, dijo Tejerina. Y calificó de un reto esclarecer el hecho delincuencial que fue perpetrado por encapuchados.
“La mochila contenía, de acuerdo con las declaraciones, la suma de 80.000 dólares”, dijo. El taxista fue el que denunció este hecho delictivo a la Policía.
Una vez presentada la denuncia, según el comandante de la ciudad fronteriza, se activó el “Plan Z” para iniciar el rastrillaje y dar con los autores del delito tipificado como robo agravado.
Los investigadores de la Felcc están en apronte para detener a los autores que se apoderaron de los $us 80.000.

Atención médica

La víctima del asalto a mano armada, actualmente, recibe atención médica especializada debido a la herida de bala que tiene en el área torácica.
El coronel Marcelo Tejerina dijo que los funcionarios de la Felcc están en alerta e intensificaron la investigación con la finalidad de dar con los responsables del este hecho punible que ocurrió ayer en Villazón. "La víctima esta fuera de peligro y esperamos que se restablezca", dijo.

“Dos personas encapuchadas utilizando un arma de fuego cometen el ilícito".

Marcelo Tejerina - Comandante de villazón

Monday, September 5, 2016

Sopocachi registra al mes de 1 a 3 muertes por hechos delictivos

En lo que va del año, la Policía registró entre una y tres muertes al mes por hechos delictivos en Sopocachi, informaron desde la EPI del macrodistrito de Cotahuma, al cual pertenece la zona.

Estos datos, señalan los vecinos, hacen pensar que el barrio no superó los índices de inseguridad que tanto se buscó erradicar en el pasado.

No ayuda el hecho de que todo el macrodistrito, que está conformado por cinco barrios, tenga a su disponibilidad alrededor de 40 policías, quienes en los últimos meses estuvieron reforzando la seguridad de la plaza Murillo. Entre abril y junio se desarrollaron manifestaciones de las personas en situación de discapacidad que llevaron al Gobierno a instalar un cerco policial en ese lugar.

"Los últimos meses estuvimos reforzando la seguridad por el conflicto con los discapacitados”, explicó el comandante de la EPI Cothauma, Héctor López Herrera, quien a su vez señala que si en Sopocachi se registran casos de inseguridad se debe también a que la Alcaldía "no instaló las prometidas cámaras de vigilancia para ese barrio”.

Página Siete intentó comunicarse con José Luis Ramallo, secretario municipal de Seguridad Ciudadana, para consultar sobre las cámaras pero éste no contestó a las llamadas. López considera que en relación con años anteriores, los hechos delictivos han bajado. "Antes recibíamos muchas denuncias, principalmente por robos y asaltos, el robo de carteras era recurrente. Hoy son muy escasos”, dijo, aunque no especificó los casos registrados en el pasado.


Inseguridad a cada paso


"Deja de meterte porque sino, te vas a ganar ‘problemas’”. La amenaza la recibió Mario (nombre ficticio), la madrugada de un sábado de julio. Cansado de tanto alboroto, este vecino del barrio de Sopocachi había llamado a la Policía para que disperse a los clientes de un bar de la calle Belisario Salinas que tras su cierre se habían acomodado en la esquina de su edificio para seguir bebiendo.

"La amenaza me la hicieron los administradores de uno de los bares del lugar luego de que me fuera a quejar por la bulla que generan sus clientes”, cuenta Mario, quien quedó sin ganas de volver a denunciar este tipo de hechos.

"Ése es un tema de la Alcaldía”, dice López e inmediatamente agrega: "Nosotros le hemos indicado estas cosas al subalcalde de Cothauma pero todo ha quedado en nada”, se excusa López, quien agrega que en la actualidad realizan operativos en ese barrio a partir de las 23:00 hasta las 3:00.

"La convivencia se ha hecho casi imposible”, cuenta Mario, quien encontró en los tapones para los oídos una solución momentánea a su conflicto.

A los problemas mencionados se suman otros como "los robos de mascotas en los supermercados, robos al interior de los edificios, venta de drogas, secuestros exprés y daños a la infraestructura a causa del consumo de alcohol”, cuenta Zulema Iñiguez.

Coincide con ella Mariela Achá, vecina del barrio hace más de una década. "En mi edificio robaron varias veces en los departamentos. Por eso ahora el ingreso es con código y tarjeta”, indica Achá, quien fue víctima de otros delitos. "Hace años me asaltaron en la calle Ecuador y hace unos meses me hicieron un secuestro exprés y me dejaron en Alto San Pedro”, relata.

Tal es la inseguridad a la que están expuestos los vecinos de este tradicional barrio, que muchos han modificado algunos de sus hábitos. Por ejemplo, en el edificio de Gustavo Sánchez, ubicado entre las avenidas 20 de Octubre y Fernando Guachalla, la puerta se cierra a las 21:30 y de ahí nadie puede entrar. "Sucede que de los 10 departamentos, seis han sufrido robos”, cuenta Sánchez, quien dice que la junta de vecinos ya no hace nada porque se cansó de que no le hagan caso.

Al menos 435 ancianos se encuentran recluidos en las cárceles del país

Al menos 435 personas mayores de 60 años se encuentran recluidas en las diversas cárceles y carceletas de los nueve departamentos del país, según información de la Dirección de Régimen Penitenciario difundido por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La información más reciente corresponde a 2014, ya que Régimen Penitenciario no brinda mayores detalles. Los datos señalan que el departamento de La Paz tiene la mayor cantidad de adultos mayores en cárceles con 163 personas, seguido por Santa Cruz con 126 personas y Cochabamba con 65.

Los regiones que presentan menor cantidad de ancianos en sus cárceles son Pando (3), Tarija (6) y Beni (11).

Las edades de los adultos mayores en las cárceles van de 60 hasta más de 80 años de edad. Muchos de ellos están sin sentencia, se estima un 80%, por lo que no pueden acceder a beneficios como la detención domiciliaria.

Sunday, September 4, 2016

Sopocachi registra al mes de 1 a 3 muertes por hechos delictivos

En lo que va del año, la Policía registró entre una y tres muertes al mes  por hechos delictivos en  Sopocachi, informaron desde la EPI del macrodistrito de Cotahuma, al cual pertenece la zona.
 
Estos datos, señalan los  vecinos, hacen pensar que  el barrio  no superó los índices de inseguridad que tanto se buscó erradicar en el pasado.   

    No ayuda el hecho de que todo el macrodistrito, que está conformado por cinco barrios, tenga a su disponibilidad alrededor de 40 policías, quienes en  los últimos meses estuvieron reforzando la seguridad de la plaza Murillo. Entre abril y junio se desarrollaron manifestaciones  de  las personas en situación de  discapacidad que llevaron al Gobierno a instalar un cerco policial en ese lugar. 

  "Los últimos meses estuvimos reforzando la seguridad por el conflicto con los discapacitados”, explicó el comandante de la EPI Cothauma,  Héctor López Herrera, quien a su vez señala que si en Sopocachi se registran casos de inseguridad se debe también a que  la Alcaldía "no instaló las prometidas cámaras de vigilancia  para ese barrio”.

Página Siete intentó comunicarse con José Luis Ramallo, secretario municipal de Seguridad Ciudadana, para consultar sobre las cámaras pero éste no contestó a las llamadas.  López considera que en relación con  años anteriores, los hechos delictivos han bajado. "Antes recibíamos muchas denuncias, principalmente  por robos y asaltos, el robo de carteras era recurrente. Hoy son muy escasos”, dijo, aunque no especificó los casos registrados en el pasado.

    
 Inseguridad a cada paso


"Deja de meterte porque sino, te vas a ganar ‘problemas’”. La amenaza la recibió Mario (nombre ficticio), la madrugada de un sábado de julio. Cansado de tanto alboroto,  este vecino del barrio de Sopocachi había llamado a la Policía para que disperse a los clientes de un bar de la calle Belisario Salinas que tras su cierre se habían acomodado en la esquina de su edificio  para seguir  bebiendo.

"La amenaza me la hicieron  los administradores  de uno de los  bares del lugar luego de que me fuera a quejar por la bulla que generan sus clientes”, cuenta  Mario, quien  quedó sin ganas  de volver a denunciar este tipo de hechos.

"Ése es un tema de la Alcaldía”, dice López e inmediatamente agrega: "Nosotros le hemos indicado estas cosas al subalcalde de Cothauma pero todo ha quedado en nada”, se excusa López, quien agrega que en la actualidad realizan operativos en ese barrio   a partir de las 23:00 hasta las 3:00. 

"La convivencia se ha hecho casi imposible”, cuenta Mario, quien encontró en los tapones para  los oídos una solución momentánea a su conflicto. 

A los problemas mencionados se suman otros como "los robos de mascotas en los supermercados, robos al interior de los edificios, venta de drogas, secuestros exprés y daños a la infraestructura a causa del consumo de alcohol”, cuenta Zulema  Iñiguez. 

Coincide con ella  Mariela Achá, vecina del barrio hace más de una década.   "En mi edificio  robaron varias veces en los departamentos.  Por eso ahora el ingreso es con código y tarjeta”, indica Achá, quien fue víctima de otros delitos. "Hace años me asaltaron en la calle Ecuador y hace unos meses  me hicieron un secuestro exprés y me dejaron en Alto San Pedro”, relata. 
   
Tal es la inseguridad a la que   están expuestos los vecinos de este tradicional  barrio, que muchos han modificado  algunos de sus hábitos. Por ejemplo, en el edificio de  Gustavo Sánchez, ubicado entre las avenidas 20 de  Octubre y Fernando Guachalla,   la puerta se cierra a las 21:30 y de ahí nadie puede entrar.  "Sucede que de los 10 departamentos, seis han sufrido robos”, cuenta Sánchez, quien  dice que la junta de vecinos ya no hace nada porque se cansó de que no le hagan caso.      
 
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Saturday, September 3, 2016

Palmasola tendrá escáner y detector de metales

a muerte de un recluso en el interior del PC-4 del penal de Palmasola provocó la presencia en el lugar del director nacional de Régimen Penitenciario, Jorge López, la mañana de este viernes, quien llegó desde La Paz y confirmó a EL DEBER que se inició la toma de declaraciones a internos y personal de seguridad para aclarar el hecho.

López recibió el informe detallado sobre los hechos sucedidos ayer, cuando dentro de uno de los cuartos del PC-4, la policía encontró el cuerpo sin vida del reo David Mauricio Baldelomar Vargas, de 34 años, quien había sido victimado a golpes por una turba de reclusos.

La autoridad confirmó que bajo la cama de Baldelomar se encontraron dos armas de 9 mm, con 16 proyectiles. ¿Cómo ingresaron esas armas al penal?, fue la consulta hecha por este medio, a la que López respondió: "Eso se va a investigar. Como los funcionarios tienen que controlar a una gran cantidad de privados de libertad puede ser que hayan sido sorprendidos, las investigaciones van a esclarecer por qué motivo aparecen estas armas. Se están tomando declaraciones para determinar responsabilidades y se verá si hay personas involucradas en este caso".

Tras la inspección realizada, López aseguró que se está agilizando el proyecto que se tiene listo para reforzar la seguridad en Palmasola y que contempla la instalación de un detector de metales, un escáner e inhibidores de frecuencia (para evitar el uso de estos teléfonos celulares desde dentro de la prisión por parte de los reos).

Aunque no especificó la fecha en que se instalarán los equipos, López dijo que se está coordinado el tema con el Viceministerio de Seguridad Ciudadana para ejecutar el proyecto lo antes posible en Palmasola y otros penales del país.

Tres reos apartados del PC-4

Tres reclusos han sido apartados del PC-4 o régimen abierto, tras la muerte de Mauricio Baldelomar, quien estaba recluido desde junio de este año por legitimación de ganancias ilícitas, estafa y estelionato.

El Ministerio Público ya inició la investigación y la mañana de hoy tomó declaraciones a estos internos y a personal de seguridad del penal, para esclarecer las causas y detalles del hecho.

López no descartó que se hubiese estado armando un plan de fuga, una de las posibilidades que barajó la Policía en un inicio, pero tampoco negó una segunda hipótesis: "Como este señor (Baldelomar) estaba por estelionato y estafa, tal vez las partes contrarias hayan hecho algo para que puedan victimarlo".

"Por el momento todo ha vuelto a la calma al penal, todos los pabellones están tranquilos. He dado una vuelta, me reuní con el director de Régimen Penitenciario donde no hay mayor problema", enfatizó.