Monday, November 14, 2016

Algunos de los crímenes más crueles de las pandillas

Veintidós integrantes de la pandilla Wander Rap fueron aprehendidos el 27 de abril de 2016, acusados de dirigir un rito de iniciación en el que la adolescente María del Carmen Carballo Reyes, de 16 años, fue violada y asfixiada.

El feminicidio sucedió el domingo 13 de marzo. María del Carmen había acompañado a su enamorado Omar, de 17 años, a compartir con sus amigos en la Feria de la Ambrosía. Omar es un integrante de la pandilla Wander Rap y, según la Policía, su novia había aceptado ser parte del grupo para pasar más tiempo con él.

Algunos adolescentes de Wander Rap relataron que le dijeron a María del Carmen que debía participar de un rito de iniciación, sin explicarle bien en qué consistía el mismo. El 13 de marzo, le reclamaron que debía cumplir con el rito. La trasladaron a un lote baldío de Ana Rancho y allí le comunicaron que debía mantener relaciones íntimas con 10 integrantes del grupo. La adolescente se habría negado, por lo que la violaron y uno de ellos la asfixió mientras evitaba que grite. Veintidós pandilleros, varones y mujeres de entre 14 y 23 años, fueron testigos del crimen. Uno se llevó el celular de María del Carmen y otros, algunas de sus prendas de vestir, como si fueran trofeos. Todos callaron hasta que fueron aprehendidos.

Los líderes atrapados, ya prontuariados por otros delitos, tienen otra versión. Aseguran que se enfrentaron con otra pandilla: Los Mata Chivos, y que cuando los obligaron a escapar, María del Carmen fue atrapada, violada y asesinada.

OTRO FEMINICIDIO

El 25 de septiembre de 2016, Tania Mamani Corrales, de 14 años, fue violada y asesinada por cuatro integrantes de la pandilla Cártel 21 de Chiñata, Sacaba.

Según la Policía, Tania Mamani había asistido a su colegio y, al salir, buscó a su enamorado Abraham. Este la llevó a una chichería donde compartieron con otras 14 personas, entre las que habían cuatro mujeres.

Un grupo más reducido habría ido a la habitación de Abraham a seguir bebiendo. Según Ramiro A.M., alias El Shakiro, el líder de la pandilla Cártel 21, la colegiala estaba dormida en la cama y un joven del grupo, al que identificó como Noé, la violó delante del enamorado de ella y de todos. “Al principio la chica ha gritado y todos miraban nomás”. A las cuatro de la madrugada, luego de vejarla, Tania habría huido de la vivienda, pero fue perseguida por al menos cuatro de los pandilleros que la emboscaron por el río y la mataron. La Policía logró capturar a Noé C.V., de 17 años, que está detenido en un centro de infractores. El cabecilla de Cártel 21 también fue aprehendido.

VIOLACIÓN A MADRE

Una mujer de 60 años fue violada el año pasado por los amigos de su hijo que son integrantes de una temible pandilla en el Valle Bajo. Los pandilleros abusaron de la mujer delante de su hijo y este no hizo nada para defenderla. Al contrario, secundó a los agresores cuando estos argumentaron que “más bien le hicieron un favor” a la víctima.

Los delincuentes juveniles atacaron a la mujer en su casa, donde habían ido a consumir bebidas alcohólicas con el hijo de ella. Ella está tan avergonzada y atemorizada, que prefirió no denunciar el hecho a la Policía. La víctima le confió lo ocurrido a la ONG española Alianza por la Solidaridad, que efectuaba un estudio sobre violencia sexual en Quillacollo. Cuatro pandilleros la humillaron cuando se resistió: “Te estamos haciendo un favor, tú no tienes vida sexual a tu edad”. Lo más doloroso para ella fue constatar que su hijo estaba tan dominado por el grupo que fue incapaz de defenderla.

UN ASESINATO

La noche del 13 de julio de 2014, Edson Condorhuayra Chungara, de 28 años, había asistido a la verbena católica de la Virgen del Carmen de Esmeralda Sur, Sacaba, junto a su hermano menor y un amigo. Mientras compartían unos ponches, Condorhuayra quiso ir al baño y ese fue el último momento que lo vieron con vida. Al salir del baño lo esperaba una temible pandilla conocida como Mara Salvatrucha 13, cuyos integrantes buscaron pleito con Edson. En medio de la riña, uno de los integrantes, Remberto C.M. alias El Sapo, mató con 10 puñaladas a Condorhuayra. El hermano menor sorprendió al grupo pandillero cuando abandonaba a su víctima ensangrentada en el piso. El autor fue capturado y condenado en 2016 a 30 años de prisión, sin indulto.

Aprehenden a cuatro personas acusadas de linchamiento en Reyes

El Ministerio Público informó que se aprehendió a cuatro personas por estar presuntamente involucradas en el linchamiento de un hombre en la comunidad beniana de Reyes, tras ser acusado de haber violado y asesinado a una niña de cuatro años.

"De las 10 personas identificadas por los videos, cuatro mujeres fueron aprehendidas y trataremos de trasladarlas a Rurrenabaque para tomarles declaraciones, porque en Reyes no hay garantías y tememos una reacción de la población", comunicó la fiscal a cargo, Dolly Quiroga.

Quiroga informó que existen otros seis sospechosos de haber participado del asesinato del hombre que murió linchado este sábado en la tarde en la comunidad beniana de Reyes.

Ese día en horas de la madrugada los familiares de la niña la reportaron como extraviada, debido a que fue al baño, pero nunca volvió.

Posteriormente, encontraron al supuesto violador manchado con barro y sangre, y la policía logró su aprehensión. Sin embargo, poco después la menor fue encontrada muerta y bajada, lo que enardeció a la población, que procedió a sacarlo de la comisaría, pese a la resistencia de los policías, para después lincharlo en la plaza principal.

Según la Fiscal, los policías que detuvieron al hombre declararon que el detenido confesó su crimen poco antes de que la turba ingresara a los recintos policiales.

Por su parte, Pedro Villa, viceministro de Régimen Interior, confirmó que el hombre linchado estuvo preso en el penal de San Pedro, por un delito similar y que fue beneficiado con el indulto. Asimismo se anunció que una comisión de Derechos Humanos en las próximas horas se trasladará al lugar para investigar los sucesos.

Video Destruyen cerveza y trago decomisados en la cárcel



Con la presencia de autoridades de Palmasola, esta mañana se destruyó las bebidas alcohólicas que el 2 de noviembre intentaron ser ingresadas a la cárcel camufladas en 70 troncas de madera.

El consejo de seguridad del penal ordenó destruir, en acto público, las 1.793 latas de cervezas y las 651 botellas de alcohol de diferente capacidad.

Guido Plata, gobernador de Palmasola, señaló que el interno para quien estaba dirigido el envío, fue sacado del régimen abierto (PC 4) y lo llevaron a régimen cerrado en lo que se conoce como PC 7.

El hombre estaba desde hace dos meses en el penal, procesado por el delito de asesinato.

"El interno dice que actuó solo y que no hay ningún otro involucrado", apunto Plata y agrego que luego de este hallazgo se ampliaron las medidas de seguridad en los ingresos al penal.

Cochabamba Hay barrios secuestrados por el miedo a pandilleros, “huérfanos de padres vivos”

En Sivingani, los habitantes parecen haber vuelto a su rutina, pero nada es igual desde el asesinato de Javier Canchi. La gente camina con prisa y desconfianza, mirando de reojo a la izquierda y a la derecha. En cuanto se les consulta sobre las pandillas, piden que sus identidades no sean reveladas y confiesan que tienen miedo porque la familia del estudiante asesinado ha recibido amenazas y, si bien los presuntos autores del crimen están detenidos, no saben por cuánto tiempo, y sus cómplices siguen libres.

“Vamos a seguir pidiendo justicia y que encierren a los asesinos por 30 años. Pero también hay que cuidarse porque los pandilleros siguen acá. Se reúnen atrás de la iglesia, en el patio norte. También hay una casa abandonada donde se reúnen y por el río, detrás del colegio. Ahí se drogan”, cuenta Martín (nombre cambiado), de 15 años.

Nivardo, de 19, está molesto. “Me da bronca lo malvados que fueron con Javier. Y encima se dan el lujo de amenazar a sus familiares. Son unos maricones, cobardes. Los abogados dijeron que, como los asesinos son menores de edad, la máxima condena que les van a dar son seis años. ¿Acaso eso es justo para castigar tanta maldad? ¿Qué harán cuando salgan? ¿Querrán vengarse? La justicia es una m.....”, dijo pateando una piedra.

El temor es una emoción terrible porque genera ansiedad e impide vivir en paz. Los habitantes de Sivingani han perdido la tranquilidad, pero no son los únicos. Desde hace unos cuatro años, varios barrios de Cochabamba viven secuestrados por el miedo. “Es terror lo que yo tengo cuando mis hijos se tardan cinco minutos, al venirse del colegio en Itocta. Empiezo a imaginarme lo peor. En mi barrio están Los Italianos, y andan buscando pelea en las calles. Son muy violentos. Es feo vivir así. No somos dignos de salir de noche en nuestro propio barrio”, comparte Roxana.

La inseguridad que genera la presencia de las pandillas en varias zonas de la ciudad ha ido en aumento, y en los últimos tiempos, sus crímenes han sido cada vez más crueles.

LA ADVERTENCIA

Al menos desde 2010, expertos psicólogos y sociólogos advertían que las consecuencias de la masiva migración de bolivianos a Europa comenzarían a sentirse en las familias y la sociedad boliviana cuando los niños “huérfanos de padres vivos” crecieran y se convirtieran en adolescentes rebeldes que expresarían su malestar a través de la violencia.

Hoy, varios barrios de Cochabamba son víctimas de los efectos de la migración, de la desestructuración familiar, del abuso y de la falta de políticas de contención para estos jóvenes.

PREVENCIÓN Y REPRESIÓN

El criminólogo Renato Pardo cree que Bolivia está a tiempo de frenar el fenómeno de las pandillas, en base a programas de prevención y de represión, pero los psicólogos acotaron que, paralelamente, se debe trabajar en las familias, para sanarlas emocionalmente.

Según su diagnóstico, decenas de hijos han encontrado en los líderes de las pandillas modelos a seguir, personajes a los cuales admirar e imitar, ante la ausencia de unos padres que les pongan límites para convivir mejor.

Los estudiantes que ingresan al mundo de las pandillas han sido definidos por la psicóloga Andrea Salinas como "hijos huérfanos de padres vivos". En unos casos, porque sus padres han emigrado y los han abandonado, en otros porque los padres están cerca y cubren todas sus necesidades económicas, pero están ausentes emocionalmente y han dejado de ser los "héroes" de sus hijos.

FACTURA MUY CARA

El jefe de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia de Cochabamba, Juan Carlos Sánchez, opina que la migración “ha empezado a pasarle la factura a una sociedad que, en los últimos 20 años, no hizo nada por contener emocionalmente a los hijos que se quedaron al cuidado de abuelos, tíos o amigos, mientras sus padres se iban en busca de mejores ingresos”.

Funcionarios de las defensorías de la niñez de las distintas comunas de la ciudad ya han comenzado a identificar a las pandillas que operan en sus zonas, a detectar sus lugares de reunión y a abordar a los integrantes de estos grupos. “Hemos encontrado que el 90 por ciento de los integrantes de estos grupos proviene de familias disfuncionales. Los padres de la mayoría están en España, Italia, Chile y otros países. Otras familias han sido quebradas por el divorcio, por el abandono o por la ausencia de los padres”.

PRESUNTOS ASESINOS

Es el caso de René M.H., uno de los cuatro adolescentes que están sindicados del asesinato de Javier Canchi. Su padre lo abandonó cuando era un niño pequeño.

Poco tiempo después, su madre falleció y se quedó solo en la vida. La pandilla Teddy Boys fue su única opción. A los 16 años, ya tiene una pareja y una suegra con las que convivió hasta que la Policía lo capturó y fue encerrado.

“Los adolescentes que no tienen padres, o si los tienen son emocionalmente ausentes, buscan acercarse a sus pares en busca de atención, aprobación, protección y cariño. Y como en su casa no tienen referentes, el líder de la pandilla se convierte en su superhéroe y ellos están dispuestos a todo por su grupo”, detalla Juan Carlos Sánchez.

Guery V.R., de la pandilla Cártel Central, y Delia T.G. vivían con sus padres, pero, por su trabajo, ellos suelen estar más de 12 horas al día fuera de sus hogares y los adolescentes tenían un exceso de tiempo libre que, aparentemente, no era supervisado por sus progenitores, pues de sus declaraciones se desprende que podían salir a cualquier hora, e incluso ir a dormir con otras familias. Los padres no verificaban dónde ni con quiénes estaban. Se desconoce si Gustavo C. tiene familia, pero también contaba con mucho tiempo libre que era destinado a los Teddy Boys.

SIN PROYECTO DE VIDA

Si bien las pandillas pueden empezar a conformarse en las unidades educativas, con el objetivo de acosar a los compañeros, la mayoría se consolida en los barrios. Y los adolescentes que son miembros activos terminan abandonando sus estudios para pasar más tiempo de ocio con el grupo. René M.H. fue compañero de curso de Javier Canchi, pero abandonó el colegio luego de aplazarse dos años consecutivos. Gustavo C. tampoco estudiaba ni trabajaba antes de ser detenido.

Él y René se conocieron en la pandilla y, al principio, organizaban peleas de gallos para ganar dinero, pero después incurrieron en el robo de celulares. Guery V.R. también fue alumno del colegio donde Javier estudiaba, pero en otro curso. También abandonó sus estudios y, aunque él asegura que el objetivo era trabajar como ayudante de construcción de su tío, René y otros testigos del barrio dicen que también robaba celulares y pasaba tiempo con su pandilla.

El jefe de la Defensoría de la Niñez, Juan Carlos Sánchez, explica que los integrantes activos de una pandilla tienen algo en común: no tienen un proyecto de vida. No esperan seguir una carrera profesional, técnica ni buscan una ocupación que les brinde estabilidad o ingresos. No tienen sueños, morir o vivir les da lo mismo. Por ello no le temen a la muerte y la desafían todo el tiempo. Si a ello se le añade que el Estado no le ofrece a la juventud un abanico de oportunidades, de actividades socioculturales, deportivas y de entretenimiento, alejarse del ocio y de las malas compañías es un verdadero reto.

“La migración de padres a Europa ha sido un factor determinante en la conformación de las pandillas. Ante la advertencia (hace años) de que las consecuencias iban a ser las de una escalada en la violencia juvenil, tenemos que admitir que las familias, las escuelas y las instituciones públicas no han hecho nada por acompañar el crecimiento de esos niños con contención, con límites. Ahora la factura que debemos pagar es muy alta”, reconoce Sánchez.

Algunos directores de unidades educativas del Cercado que han detectado la presencia de líderes y miembros de pandillas en sus establecimientos han optado por expulsarlos “para evitar que la manzana podrida contagie a las demás”, pero esta medida tampoco resuelve el fondo del problema y solo causa mayor resentimiento en los adolescentes rechazados.

QUÉ SE HACE HOY

Desde este año, la Defensoría de la Niñez ha empezado a trabajar en varios proyectos para prevenir la violencia y el acoso. “Debíamos comenzar con el proyecto Semillas de Paz en 30 colegios, enseñando a los estudiantes a resolver sus conflictos por medio de la conciliación, pero solo pudimos hacerlo en 18 colegios porque los directores o maestros de las demás unidades no lo permitieron. En la gestión 2017, el objetivo es ingresar a 300 unidades educativas”.

También han abierto Escuelas de Padres en las comunas, en la EPI Norte, EPI Sur y en las cárceles, para guiar a los progenitores en la crianza de sus niños y adolescentes, de manera que puedan comunicarse mejor con sus hijos para darles un amor firme y establecer límites.

Paralelamente, hay que trabajar con la Policía en operativos conjuntos para desbaratar a las pandillas. “Hemos detectado nueve lugares de reunión de pandilleros donde además se venden drogas, en la zona sur de la ciudad. Los dimos a conocer a la EPI Sur para coordinar, pero hasta ahora no nos han llamado. Creemos que es urgente continuar con los operativos para asegurar resultados y disminuir los focos de violencia”, dijo el jefe de la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia.

RADIOS Y DJ

En Cochabamba existen radios y amplificaciones que convocan a los jóvenes a fiestas masivas anunciando la presencia de grupos pandilleros como si se tratara de héroes o modelos a seguir.

Los adolescentes siguen a los DJ (disck jockey) y estos promueven enfrentamientos en fiestas clandestinas y matinés bailables en locales. Por un tiempo, la Policía efectuó operativos en las llamadas Chuper Partys, pero luego los abandonó sin ninguna explicación.

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Años de encierro es la sanción máxima que los jueces pueden imponerle a un adolescente de 14 a 17 años, debido a que el Código Niño, Niña y Adolescente establece que los menores de edad deben ser sancionados con la quinta parte de la pena de un adulto. Seis, es la quinta parte de 30 años por asesinato.

Radiografía de una pandilla: ¿Quién puede cambiar y quién no tiene cura?

Si bien el asesinato de Javier Canchi no ha sido el único que han cometido las pandillas este año, el grado de crueldad y la frialdad con la que actuaron los implicados en este caso remeció a miles de bolivianos que continúan preguntándose: ¿Cómo es que adolescentes de 15, 16 y 18 años pudieron planear y ejecutar un crimen tan atroz? ¿Qué pasa por sus mentes?

La psicóloga clínica del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Cochabamba, con maestría en Psicología Forense, Medicina Legal y Ciencias Policiales, Lorena Cox Mayorga, respondió a varias interrogantes al respecto.

P.- Desde la perspectiva de la psicología clínica y forense, ¿cómo se observa hoy el fenómeno de las pandillas?

R.- Es realmente alarmante la escalada delictiva en la que han estado incurriendo las pandillas. Generalmente, estos grupos son conformados con objetivos comunes como el de la búsqueda de identidad, de pertenencia, pues han crecido enfrentando una ausencia de sustento afectivo, emocional; muchas veces tienen necesidades económicas y estos aspectos en común son los que los unen. Pero, con el tiempo, y por varios factores, incurren en delitos menores como el hurto, el robo, las riñas, el destrozo de propiedades privadas. Y ahora están incurriendo en delitos mayores como el asesinato y el feminicidio. Se han reportado varios casos. Las pandillas tienen un objetivo transgresor, van en contra de la salud pública en ese afán de liderazgo social y de impactar en la población en la que viven.

Los integrantes de una pandilla vienen de familias desestructuradas y por lo tanto, no tienen control ni cuentan con la supervisión de sus padres. Tienen códigos de comunicación interna, una jerga para acordar los horarios, lugares y planes para transgredir las normas o delinquir. Es cierto que, en los últimos tiempos, la escalada delictiva de las pandillas ha ido en ascenso muy rápido. Ahora cometen atracos, violaciones y también matan.

P.- ¿Cuáles son las características de personalidad o personalidades que se desarrollan dentro de una pandilla?

R.- Hay que tomar en cuenta que las características de personalidad son variadas entre los integrantes de una misma pandilla, aunque se hayan unido por los mismos objetivos. Por ejemplo, cuando los jefes o líderes de grupo son evaluados psicológicamente ellos niegan que sean parte de una pandilla. No asumen la conformación grupal porque guardan celosamente sus códigos internos y símbolos para proteger a su grupo de investigaciones legales. Ellos desarrollan sus marcas. Por ejemplo, los graffitis en los cuerpos de sus víctimas o las lesiones por combustión o quema de sus “enemigos” pueden ser las marcas que “distingan” a su grupo de otros. Ellos hacen una especie de pacto para proteger esas marcas. Revelar esta información les significa un castigo más severo que perder la libertad.

Los líderes, jefes o guías de las pandillas son personas que desarrollan un grado alto de manipulación en su entorno. Conocen muy bien los territorios o escenarios que consideran suyos. Se aburren fácilmente y por ello intentan subir sus niveles de adrenalina cometiendo delitos cada vez más graves. También tienen un alto grado de insensibilidad. No sienten remordimientos por transgredir las normas. Pueden desarrollar características antisociales en su personalidad que favorecieron el liderazgo y han asumido en sus distintas esferas de relacionamiento un código de actuación infractora y un sentido propio de justicia al interior del grupo. Con este código y esta justicia “propia” atentan contra otras personas y grupos a través de la comisión de delitos. Buscan ser observados con el afán de impactar y tener reconocimiento social. Son tercos, malhumorados.

En cambio, quienes solo forman parte de la pandilla se someten fácilmente a la autoridad del líder. Ellos solapan y cubren la información. Y una característica en todos es el consumo masivo de sustancias legales e ilegales, que intensifican sus comportamientos impulsivos agresivos en relación a sus rivales. Sus adicciones los llevan a convertirse en microtraficantes de drogas.

P.- ¿Y cuál es el papel de las mujeres en las pandillas?

R.- Las mujeres han irrumpido en las pandillas y su papel dentro de estos grupos es el de la confabulación para asegurar un delito mayor. A ellas las mueve las reyertas, las frustraciones, la envidia, los celos. Tienen un grado de hipersensibilidad y dramatismo. Ellas pueden llegar a fingir que les afecta la muerte de una persona contra la que han confabulado. Tienen histeria, narcisismo y deseos de destacar, lo que coadyuva a la confabulación. Esto ocurre tanto en mujeres que son parte de una pandilla como en aquellas que no son integrantes, pero que se relacionan con estos grupos para confabular y buscar venganza.

P.- Muchos se preguntan si adolescentes que se atreven a quemar vivo a un ser humano tienen trastornos de personalidad serios como una psicopatía, por ejemplo...

R.- Por la edad que tienen todavía no se podría hablar de un trastorno de personalidad, pero sí son menores con responsabilidad penal. Recién se habla del desarrollo de trastornos cuando los jóvenes ya han alcanzado los 21 años o la edad adulta. Es decir, cuando tenemos desarrollo psicoevolutivo y emocional consolidado. En los casos de menores que cometen asesinatos y feminicidios con extrema crueldad, se puede hablar de rasgos o características de personalidad que pueden derivar o desarrollar un posterior trastorno.

P.- Si ya tienen rasgos o características de personalidad negativa ¿pueden ser rehabilitados? ¿Tienen cura con tratamientos?

R.- Tomando en cuenta que estas personas tienen diversas características de personalidad, y dificultades en el control de sus impulsos, lo que se sugiere para rescatar a los menores integrantes de pandilla es un sentido de reeducación de su conducta que les permita mejorar el pobre repertorio conductual que tienen para que comprendan las consecuencias ilícitas de sus acciones y puedan disminuir sus niveles de impulsividad y de violencia. Se necesita de una red de contención, de apoyo educativo, familiar y profesional, a través de centros de asistencia. Así como existen centros de ayuda para mujeres víctimas de violencia, también se debe invertir en centros para estos chicos. Ahora, en cuanto a los líderes de estos grupos es importante decir que la mayoría de ellos ya son mayores de edad. Ellos llevan una vida de parásito, son manipuladores, planifican los delitos, carecen de sensibilidad y de empatía. Lastimosamente, es difícil hablar de poder recuperar a estas personas, porque ya desarrollaron trastornos de personalidad y aplicar cierto tipo de estrategias con ellos, más bien les da herramientas con las que pueden seguir manipulando a su entorno para obtener beneficios propios. Generalmente desarrollan una personalidad antisocial, perversa. No hay forma de recuperarlos ni con tratamiento y la intervención puede ser contraproducente.

Las mujeres

que forman parte de las pandillas, o tienen nexos con ellas, ejercen un rol de “confabuladoras” para asegurar un delito mayor.

13 a 18

Años es el período en el que los adolescentes construyen su personalidad. Pueden mostrar rasgos o características antisociales, pero, no es hasta los 21 años cuando recién se puede afirmar que sufren de un trastorno de personalidad.

Crónica de la caída de dos capos del negocio de explotación sexual y trata



Una aparente disputa por bienes materiales o la indignación por la comisión del delito de trata y tráfico de mujeres enfrentaron a Nohemy Cámara (hija) y Marco Cámara (padre), y develaron el funcionamiento ilegal del club nocturno Katanas, que además involucró a Ernesto Córdova, propietario de El Caballito y La Diosa.

Las investigaciones lograron la detención preventiva en la cárcel de San Pedro de Marco Cámara y Córdova, además de la clausura definitiva y posterior destrucción de la infraestructura que albergaba al Katanas, de propiedad de Cámara. Así como el cierre irreversible de los locales nocturnos La Diosa y El Caballito, de Córdova.

DENUNCIA

En julio de 2016, con gafas oscuras, cabello suelto y pasos apresurados, Nohemy Cámara ingresó a las instalaciones del Ministerio Público para presentar una acusación en contra de su padre, dueño del centro nocturno VIP Katanas de la ciudad de La Paz, por el presunto delito de trata y tráfico de personas. Ésta destapó presuntos hechos de explotación sexual y proxenetismo que se habrían cometido en algunos locales de la urbe paceña. El 13 de septiembre, la Fiscalía convocó a declarar a Cámara para que responda a la acusación. Llegó a las 08.30, pero minutos después la declaración se suspendió porque el acusado sufrió una descompensación. Frente a los medios de comunicación y entre sollozos alegaba su inocencia.

Dos días después, nuevamente se presentó acompañado de su brazo derecho, Gustavo Fernández. Ambos declararon por más de dos horas; posteriormente, la fiscal Mónica de la Riva ordenó la aprehensión de los acusados por existir indicios que los sindican en esos hechos delictivos, como viajes al extranjero presuntamente para captar mujeres. Cámara dijo que se fue al exterior para llevar papel higiénico y maíz.

ACUSACIÓN

En momentos en que era llevado a celdas policiales, el dueño del Katanas dijo que su hija lo acusó con el objetivo de acaparar todos sus bienes, porque habría sostenido una relación sentimental con uno de sus mayores rivales en el negocio de los centros nocturnos, Ernesto Córdova, dueño de locales nocturnos El Caballito y La Diosa.

El 14 de septiembre, Cámara sufrió otra descompensación y fue internado en el Hospital Metodista de la zona Sur. El 17 de septiembre, en ese nosocomio, se llevó la audiencia cautelar de Cámara y la jueza primera anticorrupción Cinthya Delgadillo determinó su detención preventiva en la cárcel de San Pedro por el delito de trata de personas.

CÓRDOVA

Las investigaciones realizadas por el Ministerio Público en varios clubes nocturnos evidenciaron el funcionamiento ilegal de éstos, por lo que Ernesto Córdova, dueño del bar El Caballito de la zona Villa Fátima y del centro nocturno La Diosa, fue citado a declarar el 5 de octubre para explicar los presuntos hechos de proxenetismo que se cometían en sus locales.

Luego de su declaración informativa, los fiscales determinaron su aprehensión y el sindicado pasó la noche en celdas de la FELCC. Al día siguiente, desde ese lugar denunció que su retención era una venganza de Marco Cámara y que temía por su vida y la de su familia.
Horas después, la autoridad judicial llevó adelante la audiencia cautelar de Córdova enviándolo a la cárcel de San Pedro, lugar donde hasta hoy está recluido junto con su principal rival (Cámara), pero en otro sector.

Sunday, November 13, 2016

Hallan cuatro vehículos robados y $us 35.900 enterrados en una casa

Tres automóviles, una motocicleta, 19 ladrillos de sustancias controladas (marihuana) y 35.900 dólares fueron secuestrados la mañana de ayer por la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove), la Policía departamental y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, en un inmueble ubicado en la zona de El Abra.

En el marco del Plan Operativo de Seguridad Tucui Ricuy, aproximadamente a las 7 de la mañana, Diprove realizó un seguimiento a tres supuestos delincuentes que habrían robado una motocicleta de marca Trueno, los mismos que se encontraban circulando en una vagoneta Toyota Corolla color blanco, que se dirigía hacia el domicilio particular.

Los sospechosos ingresaron a la casa, aproximadamente a mil metros del túnel de El Abra, momento en el que procedieron a aprehender a las personas.

Posterior a ello, los uniformados requisaron el inmueble en el que encontraron la motocicleta reportada como robada, además de tres vehículos que serían robados (dos vagonetas y una camioneta).

Según informe de Diprove, hallaron también la suma de 35.900 dólares enterrados en el patio del domicilio, a unos 60 centímetros de la superficie.

Por si fuera poco, se encontraron 19 ladrillos de marihuana, ocultos en bolsas de yute y plástico, en un sector de la casa. Tras el hallazgo, la Policía informó inmediatamente a la FELCN para que se constituya, con un fiscal, al lugar y realice el secuestro de las sustancias controladas.

El comandante de la Policía, Elvin Baptista, informó que uno de los capturados responde al nombre de Evaristo Choque Fernández, de 31 años de edad. Asimismo manifestó que se “mantiene en total reserva” los nombres de los otros dos sospechosos que fueron aprehendidos en el lugar.

Más operativos

El comandante de la Policía, Elvin Baptista, indicó que Diprove realizará más operativos en busca de vehículos y motocicletas robadas.