Wednesday, May 3, 2017

Odontóloga reportada como desaparecida el 7 de marzo estaba en Perú



El fiscal departamental Edwin Blanco informó este martes que la odontóloga Brenda Reyes Martínez, de 26 años, reportada como desaparecida el 7 de marzo del barrio de Miraflores en la ciudad de La Paz, estuvo viviendo en Perú y anunció que en los últimos días la joven decidió retornar al país.

"Desconocemos los verdaderos motivos del por qué esta persona abandonó el país y que ahora de manera sorpresiva vuelve y aparece", dijo a los periodistas.

De acuerdo con Blanco, Reyes adquirió en marzo pasajes para viajar a Perú y fue ella misma quien vació cuentas de banco a su nombre. Blanco presume que Reyes actuó por motivos sentimentales.

La desaparición de la joven movilizó a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) y al Ministerio Público, que conformó una comisión de fiscales para la investigación. Las autoridades, en primera instancia, tejieron la hipótesis de un supuesto caso de trata y tráfico.

El caso de Reyes coincidió con las desapariciones de Hevelin Alejandra Mamani Yucra, de 22 años, y Janine Joana, de 31 años, entre el 7 y 10 de marzo. Los tres hechos tuvieron como escenario principal al barrio de Miraflores. Sin embargo, Mamani Yucra y Joana aparecieron días después conociéndose que huyeron de sus domicilios por causas sentimentales y familiares. (02/05/2017)

Tuesday, May 2, 2017

Cada día se reportan 3 personas desaparecidas y una no es hallada


En La Paz, 235 personas fueron reportadas como desaparecidas durante los primeros tres meses de 2017, según datos de la División de Trata y Tráfico de Personas de la Policía Boliviana. De ellas, 186 fueron encontradas, mientras que 49 (20%) aún son buscadas.

La poca información sobre los desaparecidos, el requisito de un requerimiento fiscal para obtener extractos de llamadas y la falta de recursos logísticos son los principales escollos en la búsqueda. A esto se suma un vacío legal para tratar estos casos.

El pasado fin de semana, la Policía halló el cadáver de James Alain Howard en un terreno baldío de Irpavi. El inglés de 51 años había sido reportado como desaparecido el 24 de abril.

Cifras plasmadas en los muros

En los alrededores de las terminales de buses de La Paz, de El Alto y de las interprovinciales hay decenas de volantes pegados en paneles, ventanillas, paredes y postes. Cada uno lleva un nombre y un rostro diferente, pero todos tienen un rótulo y una petición en común: "Persona desaparecida”, "Ayúdenos a encontrarla”.

En estos lugares, y otros de alta concurrencia, cada día aparecen entre dos y tres carteles nuevos. Y es que ese es el promedio de desaparecidos en La Paz.

La Policía realiza sus estadísticas de manera trimestral a partir de las denuncias que recibe. Éstas indican que entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2017 hubo 235 reportes de personas desaparecidas en el departamento de La Paz.

"De esos casos, 186 personas ya aparecieron (cerca del 80%). Pero hay 49 personas que estamos buscando y de quienes aún no hemos determinado su paradero”, manifiesta el secretario de la División de Trata y Tráfico de Personas de la Policía Boliviana, Jaime Fernández Blanco.

En este grupo hay mujeres, varones, adultos mayores, niños y adolescentes sin un patrón en común más que el que un día no retornaron a su hogar.

Poca información y vacío legal

A la oficina de Fernández -un espacio a puertas abiertas en el segundo piso de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC)- llegan los familiares de quienes desaparecen. Angustiados, pocas veces llevan consigo fotografías actuales de sus seres queridos que no aparecen.

La jefe de la División de Trata y Tráfico de la FELCC La Paz, Gaby Coca Maldonado, explica que la falta de información certera sobre las personas desaparecidas es uno de los problemas más recurrentes por el que una investigación debe iniciarse "de cero”. Muchos no pueden dar datos sobre el entorno de los desaparecidos, las actividades que realizaban o su rutina.

Para Marcela Martínez, la madre de Zarlet Clavijo -quien desapareció en junio de 2012-, la falta de recursos de la Policía es otro problema. "No hay un registro digital de huellas dactilares ni la forma de hacer fotografías que proyecten los cambios del rostro en el tiempo”, indica.

Desde su bufete legal, Martínez logró tramitar tres de estas imágenes de personas desaparecidas. Todas hechas en Estados Unidos porque en el país no hay estos recursos tecnológicos.

"Además, hemos ido viendo que en muchos casos cuando habían pistas y se las daba a la Policía los operativos se truncaban. Es por eso que en mi caso, como hacen en muchos otros, optamos por una investigación privada y con ella se logró mayores datos”.

Sin embargo, los problemas no acaban ahí. Para Coca, hay un vacío legal que retarda la búsqueda de personas en general.

"Actualmente trabajamos con la base de la Ley 3933 (de septiembre de 2008) de Búsqueda, Registro, Información y Difusión de Niños, Niñas y Adolescentes. Lamentablemente esta ley norma sólo los casos de este sector de la población”, dice.

Para la legislación boliviana la desaparición como tal no es un delito, la tipificación penal se encuentra en la desaparición forzada. En tanto ello no se demuestre, es sólo un reporte de ausencia.

"Al no tener un caso abierto con el Ministerio Público no podemos obtener requerimientos fiscales para acudir, por ejemplo, a las empresas de telecomunicación y obtener un registro de llamadas, información que nos ayuda bastante para ubicar a la persona por triangulación de llamadas, mensajes y señales de las radio bases”, explica.

En 2015, el Centro de Capacitación y Servicio a la Mujer entregó a la Cámara de Senadores el proyecto de ley de protección, búsqueda y localización de personas desaparecidas, en observación a la ley vigente. Miembros de esa institución advirtieron que la 3933 dejaba desprotegida a la población mayor de 18 años.

Aseguraron que al establecer un plazo de 72 horas para derivar al fiscal de materia la norma evita conseguir información fundamental para la búsqueda. Asimismo, al no haber un delito en la desaparición, todos los casos son tipificados como de trata y tráfico, aunque no lo sean. Aspecto que recarga las investigaciones.

"La norma para adolescentes nos da estos plazos, pero para nosotros es muy importante no esperar este tiempo. A la menor sospecha insistimos en la apertura del caso. Por eso estamos peleando para que por lo menos con el simple registro de desaparición podamos acceder a los registros telefónicos”, dijo Coca. Para los adultos hacen un análisis minucioso para ver la forma de proceder con la búsqueda.

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Zarlet, la que ilumina” y ERI, una respuesta inmediata

"Zarlet, la que ilumina” es la página de Facebook piloto de una red de alerta inmediata para la búsqueda de personas desaparecidas. A la fecha tiene más de 12.700 seguidores.

"En mi búsqueda encontré varias familias con las que nos hemos organizado para compartir información y actividades de seguimiento. Hemos visto que en todos los casos hay algo en común, que es que hay más posibilidades de éxito dentro las 24 horas. Si hay una reacción inmediata, podemos evitar que las víctimas sean sacadas del país o que corran riesgos vitales”, asegura Marcela Martínez, la madre de Zarlet Clavijo, quien desapareció en 2012.

Ya hay resultados. Las imágenes de las víctimas se distribuyen en todo el país a través de esta página y otros grupos de redes sociales. "Ya hemos logrado encontrar a muchos. Al ver la imagen viralizada, a muchos de los niños y adolescentes los han liberado dopados”, asegura.

Con la misma intención, en la Policía, desde fines de 2016 funciona el equipo de reacción inmediata ERI. Cuenta con investigadores, psicólogos y otros especialistas que al momento mismo del registro de la desaparición salen a rastrillar la ciudad.

"Trabajamos en la verificación del lugar del hecho y del entorno cercano. Identificamos a las últimas personas con las que hubo contacto y entramos en un análisis de la información en redes sociales y equipos de comunicación. Sabemos que la respuesta inmediata es la más eficaz y nos ha dado muy buenos resultados”, manifestó la jefe de la División de Trata y Tráfico de la FELCC La Paz, Gaby Coca.

A partir del registro este equipo tiene 72 horas para agotar todas las posibilidades de la búsqueda. Emprenden toda una movilización que dé indicios de los sucedido. En la mayoría de los casos dan con el paradero dentro las primeras 48 horas.

"Pero si hallamos algo anormal ya se abre el caso en el Ministerio Público”, asegura la autoridad.

Aclaró que no hay plazos para la desaparición. Ésta puede ser declarada incluso a la hora.

"La persona está desaparecida en cuanto su ausencia no es habitual o rompió con un patrón. Basta con que haya estado rumbo a su destino y no haya llegado o haya perdido comunicación en alguna situación sospechosa”.

El pasado lunes la FELCC presentó un sistema de difusión masiva del registro de personas desaparecidas. Fotografías y datos son publicados en la página web http://felcc.policia.bo. La información es difundida también en la terminal de buses de La Paz.

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Autoridades alertan sobre una falta de comunicación con los hijos


El director departamental de la FELCC La Paz, Jhony Aguilera, manifestó que gran parte de los desaparecidos son adolescentes. Lamentó que en estos casos se evidencia falta de comunicación y otros problemas familiares.

Según la jefa de la División de Trata y Tráfico, Gaby Coca, cerca del 40% de las desapariciones son de adolescentes. Consumo de alcohol, violencia intrafamiliar, maltrato, rendimiento escolar y embarazos adolescentes son las principales causas.

"Básicamente debemos tener los datos de las personas desaparecidas en cuanto al entorno, la rutina diaria, el trayecto por el que van a sus domicilio y si hubo problemas en el hogar que puedan haber causado el abandono. Pero muchos de los familiares no pueden darnos respuesta porque no hay una relación estrecha de carácter filial”, explicó Aguilera.

Coca manifestó que la falta de estos datos, sobre todo en casos de adolescentes, es una llamada de atención a la relación de los padres con los hijos que ocultan problemas serios.

"Es lamentable lo que ocurre. Los padres no tienen datos del entorno de los hijos, de los amigos o si estos tienen enamorados. Casi siempre tenemos que acudir al colegio o a los barrios para conseguir esta información”, manifestó.

Para la autoridad esta situación es parte de una llamada de atención para los progenitores y una alerta para la sociedad, porque se constituye en una situación de alto riesgo. "Los jóvenes acaban buscando apoyo y comprensión en una pareja fuera del hogar y son vulnerables a ser víctimas de otros delitos.

Caso Brinks: tras un mes no se halla el botín ni a los asaltantes

Ha pasado un mes desde el asalto al carro de la empresa Brinks en la carretera Santa Cruz-Roboré y la Policía continúa en la búsqueda de los prófugos y el botín.

"Nos mantenemos haciendo los operativos, son labores investigativas que no queremos entorpecer por eso hay un poco de hermetismo en este tema; pero seguimos en el lugar intercambiando información para saber dónde están”, informó ayer el comandante nacional de la Policía, Abel de la Barra.

El 30 de marzo un grupo de lo que se calculó fue una decena de delincuentes atracó un vehículo que transportaba dinero a la frontera de Bolivia con Brasil. Desde entonces se detuvo a siete personas, sólo una de ellas habría participado directamente en el golpe: Mariano Tardelli.

Primero cayeron Lorenzo Antonio Surubí, su hermano David, y Juan Andrés Vargas, bolivianos que habrían colaborado con motorizados al asalto. Después se dio con Natali Cuéllar (novia de Tardelli) y su tía Jhovana Cuellar, además del peruano Luis Miguel Monteiro; ellos habrían colaborado a la banda con comida y otros recursos mientras estaban en el monte.

Al final se encontró al brasileño Tardelli, a quien se lo señaló como el cabecilla de la organización. Él dio la versión de que en la fuga, ante la persecución de la Policía, quemaron lo robado: unos 720 mil dólares.

Pero la Policía no se traga ese cuento. "Estamos seguros que no quemaron el dinero, claro que escapar con ese monto hubiera sido difícil pero pudieron dejarlo en una aldea o algún lugar acordado”, acotó De la Barra.

El comandante añadió que aún se busca a cuatro o cinco antisociales ya que no hay señal de que hayan salido de territorio boliviano. Es posible que aún estén en el monte con salidas esporádicas a algún pueblo cercano.

"Tenemos una amplia frontera que es difícil de cubrir y aunque es difícil que ellos la crucen no es imposible. Si tienen quienes los colaboren aún pueden mantenerse en esta zona selvática que es inaccesible”, sostuvo el general boliviano.

Los prófugos, cuya identidad se conoce, son emisarios de la organización brasileña Primer Comando de la Capital (PCC).



El otro golpe

Similar El 23 de abril en Paraguay 50 antisociales ligados al PCC asaltaron la sede de Prosegur, una empresa de valores. El modus operandi fue similar al del asalto a Brinks, aunque el botín se calculó en 12 millones de dólares.
Resultado Hasta el momento se detuvo a 10 presuntos delincuentes, se abatió a cuatro y se recuperó 1,5 millones de dólares.

Fiscalía y Gobierno deciden traslado de Tardelli de Santa Cruz a la cárcel de Chonchocoro



Ante el riesgo de fuga y con el fin de anular contactos con su organización delictiva, la Fiscalía y el Gobierno decidieron trasladar a Mariano Tardelli, cabecilla del atraco a la millonaria remesa de Brinks, de la cárcel de Palmasola de Santa Cruz a la de máxima seguridad de Chonchocoro, en el departamento de La Paz.

“Coincidimos con la Fiscalía en que hay que trasladarlo y ese traslado puede operar por dos vías: Ya sea por una orden judicial o por una orden administrativa de Régimen Penitenciario”, explicó el ministro Carlos Romero, reportó la emisora estatal Patria Nueva.

Tardelli, según el Gobierno y la Fiscalía, lideró a un grupo de delincuentes fuertemente armado que atracó el 29 marzo una remesa de Brinks en la ruta hacia Roboré y se hizo de un botín de $us 350 mil y Bs 2,6 millones. Una semana después fue capturado con un impacto de bala que habría recibido en el intercambio de fuego con policías, lo que motivó mantenerlo en la capital cruceña para su curación.



El traslado se efectivizará “en los próximos días”, anunció Romero sin dar mayores detalles.

El grupo delictivo sigue operando desde la cárcel. “Si bien están privados de libertad, siguen operando, se organizan dentro del recinto, mantienen sus contactos externos. Entonces nosotros necesitamos aislarlo”, insistió.

A ello se suma la reciente revelación del fiscal General Ramiro Guerrero en sentido de que el brasileño intento fugar sobornando a su custodio.


“Los policías actuaron con profesionalismo y lealtad e informaron de ese tema, estamos al tanto de esa situación y en los próximos días requeriremos para que esta persona sea trasladada a un penal de máxima seguridad”, indicó Guerrero, reportó el diario Correo del Sur. (02/05/2017)

Exdirector de Régimen Penitenciario: Penal de San Pedro debe trasladarse para cortar círculo vicioso de la delincuencia

La cárcel de San Pedro debe trasladarse a Palca donde existen 20 hectáreas de terreno que la comunidad de Huacahuacani donó al Estado, expresó el exdirector de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, quien detalló algunas características de la nueva infraestructura que incluso tiene un moderno diseño de arquitectura presentado por dos jóvenes mujeres arquitectas.

Llanos explicó que San Pedro ya cumplió su función y hoy más que nunca debe cerrarse, porque continúa generando actividades ilícitas en su interior gracias a los cobros y extorsiones que realizan algunos “dueños de la cárcel” en complicidad con la policía nacional.

El actual terreno donde se ha edificado una ciudadela entera tiene apenas 8.257 metros cuadrados, un manzano en pleno centro de la zona de San Pedro en la ciudad de La Paz. Su traslado debería apuntar a las 20 hectáreas que los pobladores de Palca ya comprometieron entre 2013 y 2014, pero que sigue esperando la aprobación de la convocatoria y adjudicación de la obra.

En ese marco, existen dos consultorías desarrolladas sobre este traslado, pero priorizando a Chonchocoro como terreno. La “megacárcel” como se ha denominado, fue proyectada durante la anterior gestión del entonces ministro de Gobierno, Sacha Llorenti.

Llanos considera que sería contraproducente ampliar Chonchocoro, donde se ha generado una extraña costumbre en los reos de salir a auscultaciones médicas cada día rumbo al centro paceño. La mayoría de los casos atendidos en el Hospital de Clínicas corresponde a cuadros de presión alta, enfermedades respiratorias agudas o reumatismo. Palca, por el contrario, es un valle donde los detenidos no tendrían ninguna de esas afecciones.

El traslado, empero, no responde a un hecho de dar comodidad a gente que en su mayoría está acusada de algún delito, sino a generar un espacio donde incluso se puedan desarrollar audiencias y se separe a la población carcelaria en módulos según su estrato y condena, como diferenciar a los adultos mayores y a los sentenciados por asesinato, por ejemplo.

Un proyecto presentado por Ángela Guerra y Natalia Aceñas, dos estudiantes de la carrera de Arquitectura de la Universidad Católica Boliviana, con el que recientemente lograron su titulación profesional, expone una cárcel dividida en módulos y que podrá elevarse según el requerimiento hasta seis pisos que se iría edificando por etapas en al menos siete años.

MANO DE OBRA

Consultado sobre la mano de obra gruesa para la construcción de estos módulos, la exautoridad explicó que la normativa permite que los propios reos con sentencia puedan hacer labores de medio tiempo que se pagarían con los recursos que ya existen en caja y banco.

“Los sentenciados deben hacer actividad laboral y una de esas actividades remuneradas es el trabajo comunitario que determina el juez de ejecución de penas. Por ejemplo, los sentenciados por narcotráfico pueden hacer seis horas de trabajo comunitario y así aportar en la construcción de la nueva cárcel en Palca”, señaló.

Llanos sostiene que ese traslado podría implementar los tres niveles de seguridad en cárceles, es decir, nivel de máxima seguridad, seguridad media y seguridad mínima.

También se aplicaría un sistema de reinserción y rehabilitación en la sociedad activando cuatro áreas de trabajo: la construcción, la mecánica automotriz, la carpintería y la agricultura.

“Son áreas de servicio a la comunidad, porque los reos deben realizar alguna actividad productiva y no esperar que su sentencia y el tiempo pase mientras se drogan, se alcoholizan o aprenden a delinquir”, dijo.

DE PANÓPTICO A CIUDADELA

El panóptico de San Pedro se comenzó a construir en 1875 y se inauguró en 1895 para albergar a los reos de la creciente ciudad que pocos años después ya se convertiría formalmente en la Sede de Gobierno durante la administración de José Manuel Pando.

Con los años, el Gobierno delegó ciertas labores a la Iglesia Católica que tuvo como idea construir una parroquia para la evangelización y “arrepentimiento” de los prisioneros. La construcción, sin embargo, afectó el concepto de panóptico de la cárcel, cortando la visibilidad panorámica del lugar. Con ello se comenzó a hacer las divisiones por pabellones que se mantienen hasta hoy.

Finalmente, reseña Llanos, es 1988 el año clave para entender la corrupción instalada en San Pedro. El gobierno de Víctor Paz Estenssoro había lanzado la Ley 1008 para temas de narcotráfico y con ello vendría la “ley de arrepentimiento” que permitió a muchos encausados por cargos de este delito acogerse a procesos que les beneficien con penas menores.

Uno de esos beneficiados fue el capo Roberto Suárez Gómez, el “rey del narco” en Bolivia, quien se entregó luego de haber pedido a cambio a EEUU “pagar la deuda externa del país”. Su condena fue de apenas ocho años, cuando era acusado por el Estado de haber financiado la dictadura del general Luis García Meza en 1980.

Suárez Gómez entró a San Pedro y construyó con su propio dinero el sector privilegiado que hoy se llama “la posta”, donde habitó seis de esos años, antes de ser trasladado al penal de Trinidad gracias a un fallo “humanitario” de la justicia.

Los lujos construidos y el ingreso de narcotraficantes a San Pedro fue el inicio de una cadena que hasta hoy no se ha podido romper. La venta de espacios, el denominado “derecho de piso” o “derecho de vida”, la parcelación privada de cuarteles y sus consecuentes “alquileres” se generan ahí dentro a vista y aprobación de la policía nacional.

Llanos recuerda que en su gestión conoció sobre estos cobros que oscilaban en Bs 5 mil por cada detenido que llegaba al penal, pero hoy llegan denuncias de familiares que deben cancelar a esos “arrendatarios de San Pedro” sumas entre Bs 10 mil a Bs 20 mil, unos 2.800 dólares.

La complicidad de la policía y la imposibilidad de verificar estos cobros con “factura en mano” hace que el delito prosiga y no exista control ni sanción desde el nivel central del Estado.

Desde agosto de 2013 el penal de San Pedro, construido para 400 reos y que hoy alberga a 2.500 privados de libertad, debió cerrar sus puertas a nuevos ingresos. Sin embargo, el dominio de los delgados y la complicidad de policías y autoridades impiden que las normas sean acatadas.

Otro factor que justifica el traslado precisamente es el hacinamiento, porque el penal se ha convertido en una ciudadela gobernada por los delincuentes que permiten el ingreso de familias enteras para seguir usufructuando de la “gallina de los huevos de oro”.

Pese a normativas internacionales sobre Derechos Humanos, existen cientos de niños que conviven con los privados de libertad saliendo únicamente a sus colegios en los turnos mañana y tarde. (Visor Bolivia)

Sunday, April 30, 2017

Aprehenden a hombre que robaba autopiezas usando una bujía


Raúl Enrique Vargas planificaba realizar un robo más. La víctima era el propietario de una vagoneta Toyota Corolla 1996 parqueada en una de las calles en la zona La Colorada.
Vargas merodeaba el lugar, preparaba una polera en la mano para no cortarse con los vidrios y con un golpe de puño y una bujía rompía uno de los vidrios laterales. Luego desaparecía del lugar y retornaba después de unos minutos, miraba que no hubiera nadie cerca y sustraía los objetos de valor que había dentro del vehículo.


Pero cuando se aprestaba a cometer el delito, un grupo de policías del DP-9 llegaron al lugar y lo aprehendieron en flagrancia. Ya había sacado, Bs 1.500, un handy y otros accesorios del vehículo.
De acuerdo con el abogado de la víctima, Jhon Figueredo, el aprehendido operaba en un auto color plomo marca Toyota corolla con placa de control 1466-YLF reemplacado y con más de tres años de deuda impositiva, según información del RUAT. Un video captó el momento del robo. En el mismo se ve cómo estaciona un motorizado delante de la vagoneta y espera que no haya nadie en la calle para cometer el hecho delictivo.


Vargas fue remitido a Diprove para ser puesto a disposición de un juez cautelar. Ayer otro de los afectados por los delitos del detenido identificó el motorizado y dijo que sufrió un robo de similares características.
De acuerdo con Rodolfo Iporre, comandante de Diprove, el detenido tiene antecedentes policiales por delitos similares. Hoy en horas de la tarde, Vargas prestará sus declaraciones en la cautelar.