El creador, de 27 años, ideó el adelanto en cuatro meses, a partir de la tesis que realizó para su licenciatura en la Universidad Mayor de San Andrés.
“Mi tesis consistía en lograr que una persona que tenga un celular, ya sea (con la plataforma) J2M o Android, pueda enviar un mensaje indicando el tipo de crimen que se está cometiendo, el lugar exacto donde está ocurriendo el hecho, para que (estos datos) se reflejen luego en un mapa”.
Con esta tecnología, basada en la geolocalización, el testigo de un crimen puede reportarlo seleccionando el tipo de delito de una lista que le brinda la aplicación. Luego el sistema se encargará de todo, pues tras el envío la información alimentará una base de datos.
De forma automática, se marca en un mapa el lugar preciso donde se cometió la acción indebida, el tipo de crimen que vio el usuario, además del IMEI (código pregrabado y único que tienen los teléfonos móviles) del denunciante, entre otras asuntos.
Vargas dice que el objetivo de seleccionar el tipo de delito ayudará a que la respuesta de la Policía esté en la proporción del hecho. Por ejemplo, si es un homicidio, el despliegue de efectivos será distinto al que requiere para un robo.
“Es cosa de disminuir el trabajo para que se trasladen al lugar los efectivos que realmente tienen que ir”, sostiene.
Agrega que reportar el hecho a través de la aplicación le evitará problemas al denunciante y le facilitará las cosas, ya que no es necesario conocer el nombre exacto de las calles o la zona, pues el programa localizará el lugar del envío.
La identificación de la persona que denuncia es automática gracias al IMEI del celular en el sistema. “El IMEI está relacionado a una persona y las telefonías ya lo relacionan de esa forma”.
Eso contribuye a luchar contra el anonimato y eventuales reportes falsos. Cuando se produzca algo así, las autoridades sabrán por el reporte enviado el número de IMEI y por tanto podrán saber de quién se trata, y si dio una información falsa podrán localizarlo.
La denuncia de un delito no es usual en el medio. La encuesta sobre victimización, prácticas y percepción sobre violencia y delito del Observatorio Nacional de Seguridad Ciudadana, del Ministerio de Gobierno, da cuenta que 15 de cada 100 hechos son reportados a las instancias competentes.
Los resultados del trabajo, publicados en enero, muestran que en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y El Alto las dos principales razones que arguyen las víctimas para no reportar son la percepción de que las autoridades no harán nada (36%) y la desconfianza en la Policía (27%).
Otro objetivo que persigue este sistema es que a través de los reportes se construya una cartografía del crimen, actualizada en tiempo real.
“Entonces, vamos a poder decir: ‘bueno, por esta zona se cometen más robos o más violaciones; o por esta otra hay más hurtos o más robo de autos’. Con el tiempo podemos ya tener una referencia exacta de cuáles son realmente nuestras zonas peligrosas”.
Vargas dice que la Alcaldía de El Alto mostró interés en el sistema y espera comercializarlo ya sea a la Policía o a otras comunas.
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